
En el mundo de la extinción de incendios y de la climatización, dos mujeres empresarias demuestran que el liderazgo femenino no necesita enfrentarse al masculino para prosperar. Una pionera en la creación de normas mexicanas de extintores y una heredera de tercera generación en HVAC comparten cómo han construido puentes, no barreras, para fortalecer sus empresas y sus equipos
Por Dulce Negrete y Christopher García
En sectores donde históricamente han predominado los hombres, como el de la extinción de incendios y el HVAC, Claudia Conde y Olivia Treviño destacan no solo por su capacidad técnica y empresarial, sino por su enfoque colaborativo.
La primera, cofundadora de una empresa de extintores hace 33 años junto a su exesposo, fue pieza clave en el desarrollo de la primera norma mexicana de extintores. Hoy, como directora de operaciones, continúa liderando con visión y experiencia, demostrando que el conocimiento y la perseverancia no tienen género.
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La segunda empresaria representa la tercera generación de una compañía familiar dedicada al HVAC. Su rol va más allá de la administración: gestiona áreas clave, como marketing, recursos humanos y sirve como puente entre generaciones y departamentos.
Ambas coinciden en que el éxito no se logra enfrentando a los hombres, sino colaborando sin distinción de género. Su filosofía de sumar talentos y perspectivas ha sido fundamental para el crecimiento sostenido de sus empresas y para abrir camino a nuevas formas de liderazgo en industrias técnicas.
La evolución del liderazgo en Treolo Group
Olivia Treviño de los Santos, tercera generación en Treolo Group y miembro del Consejo Directivo, representa una nueva forma de liderazgo empresarial: empático, estratégico y profundamente humano.
Ella define su vida profesional en seis palabras: crecimiento, legado, adaptabilidad, compromiso, visión e impacto. Y no son solo etiquetas, sino principios que guían su papel como parte del consejo Directivo de Treolo Group, una empresa familiar que ha sabido integrar la tradición con la innovación, donde la mayoría de los colaboradores son mujeres y donde el talento se valora por encima del género.
Si bien Olivia Treviño no desempeña un puesto operativo, juega un rol clave en la supervisión de áreas estratégicas, como Marketing, Recursos Humanos, Administración y Finanzas. Considera que su posición cumple la función de un puente entre generaciones dentro de la empresa, lo cual le permite alinear la visión estratégica con la operación diaria, asegurando una comunicación efectiva y un flujo de trabajo armónico.

A su juicio, uno de sus logros más significativos ha sido construir relaciones de confianza con el equipo, fomentando un ambiente donde las personas se sienten escuchadas y respaldadas.
Esta cultura organizacional se refuerza con programas de capacitación continua, tanto en aspectos técnicos como en el desarrollo de habilidades blandas, accesibles para todo el personal sin distinción de género. Esta iniciativa ha contribuido al crecimiento profesional de muchas mujeres dentro de la organización, quienes hoy lideran proyectos y toman decisiones clave.
Mérito sin género: construir oportunidades reales
La experiencia que Olivia Treviño ha acumulado desde que se unió a la empresa familiar le ha dejado claro que la confrontación no es un medio para abrirse espacio en el mundo laboral.
De hecho, ella proviene de una familia donde las mujeres han tenido un papel relevante en la industria del aire acondicionado. Por ello, el verdadero liderazgo femenino, señala, se promueve dejando atrás estigmas y permitiendo que los resultados hablen por sí mismos. Su postura es clara: “hacerse espacio no es confrontar, sino aportar”.
Otro logro significativo ha sido su capacidad para mantener un entorno laboral inclusivo, donde el mérito y la preparación son los únicos criterios para avanzar. Olivia ha logrado que el liderazgo femenino en Treolo Group no sea una excepción, sino una norma, gracias a su enfoque basado en el respeto, la disciplina y los resultados.
Pero también está consciente de que equivocarse es posible, y hasta deseable. Para ella, el fracaso es parte esencial del aprendizaje. Reconoce que los errores son inevitables, pero también valiosos, siempre que se enfrenten con responsabilidad y se conviertan en oportunidades de crecimiento. Su experiencia le ha enseñado que la verdadera preparación no viene solo de la teoría, sino del trabajo real, la colaboración y la resolución de problemas.
Gracias a la confianza que ha recibido, ha podido equivocarse, corregir y crecer. Esta apertura al aprendizaje ha sido clave para su desarrollo personal y profesional, y también para el fortalecimiento de su equipo.

Aunque no participa en iniciativas exclusivas para mujeres, Olivia impulsa el desarrollo profesional de todas las personas en su empresa con base en el mérito. Cree firmemente que el respeto, la confianza y el trabajo bien hecho son los pilares para construir oportunidades reales. También considera que el talento, la capacidad y la disciplina no tienen género, y que las mujeres de su equipo ya destacan por sí solas, liderando con éxito y tomando decisiones importantes.
Para ella, apoyar una carrera significa colocar a la persona correcta en el puesto correcto, sin importar si es hombre o mujer. Esta visión ha permitido que Treolo Group se convierta en un referente de inclusión y equidad en su sector.
El liderazgo transformador detrás de Extin-Flam
Claudia Conde es comunicóloga. Terminó la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la UNAM. Durante sus primeros años ejerció en los medios de comunicación, específicamente en prensa escrita. Luego se casó y fundó junto con su esposo Extin-Flam en 1997, en una época en la que, según sus palabras, la seguridad contra incendios “estaba estancada, estaba abandonada”.
“Éramos muy jóvenes (risas) cuando decidimos emprender. Recuerdo perfectamente que estaba entusiasmada, así que me puse a estudiar para desarrollar toda la comunicación y mercadotecnia de nuestra marca, mientras mi esposo se dedicó a abrirnos el mercado, el cual, hasta ese momento, nos consideraba como un tallercito más de fabricación de productos de extinción”, recuerda Conde. “No obstante, gracias a que acordamos liderazgos horizontales equitativos, división de actividades claras, comunicación directa respecto al mercado y cultivamos una comunidad con nuestros trabajadores, proveedores y distribuidores, logramos el twist”, comenta la actual gerente de Operaciones de Extin-Flam.
La compañía se convirtió en una marca certificada por normas nacionales e internacionales. También, crearon una de las redes más grandes de distribuidores en México. “Hoy somos una de las 5 marcas más grandes y reconocidas en la fabricación y comercialización de extintores, mangueras, gabinetes, señalética y equipo de protección contra incendio para sectores tradicionales, como automotriz, energético, logístico, minero-metalúrgico en nuestro país, así como en Guatemala, El Salvador y Nicaragua. También estamos abriendo mercado en Costa Rica”.

Una chispa en un mercado olvidado
En la década de 2000, mientras Claudia se convertía en madre empresaria, detectó junto con su esposo y socio ciertos problemas en el rubro de productos de protección contra incendio manuales. Estos se debían a la falta de estandarización en sus procesos de manufactura local, falta de segmentación en la oferta de sus productos y un hueco en la regulación.
Para dar solución, Conde creó el primer congreso de distribuidores en el que expuso un plan de trabajo a largo plazo. Al mismo tiempo, compartió el primer catálogo de productos Extin-Flam, el cual incluía varios productos, normativas como la NOM-100-STPS-1994 y NOM-104-STPS-2000, certificaciones y códigos; también manuales de servicio al cliente, venta y posventa.
Fue puliendo la edición de cada encuentro, junto con su equipo, así como con su mancuerna fundadora para mejorar la experiencia de compra, fortalecer la relación con su red, hasta hacer de esta su ventaja competitiva.
“El objetivo primordial de aquel encuentro de distribuidores en 2002, fue difundir la calidad y las ventajas competitivas de los equipos que Extin-Flam fabricaba y comercializaba. Queríamos constituir una cadena fuerte de distribuidores, donde ganáramos todos. De paso sabíamos que el éxito de este twist residía en promover la cultura de la seguridad, incentivando la compra de productos de calidad certificada, procurando precios competitivos y ofreciendo un servicio de primera”, explica.

Se movieron rápido, buscaron respuestas, luego Extin-Flam obtuvo un lugar en la mesa con voz y voto en varios comités de regulación por parte de la Secretaría de Economía (SE), la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), entre los que destacó aquel que desarrolló la NOM-154-SCFI-2005, equipos contra incendio- extintores-servicio de mantenimiento y recarga. “Un parteaguas, si me preguntas —advierte la ejecutiva—, para sumar a otras empresas e instituciones, para profesionalizar a nuestro rubro, para crear conciencia de que la seguridad exige calidad, y ésta requiere reglamentación”.
Después de la pandemia todo cambió, comenta la Directora Operativa de Extin-Flam, pues empezaron a notar una invasión al mercado mexicano con productos de origen asiático, los cuales desde entonces han ingresado con mínima o nula regulación, provocando un abaratamiento de la seguridad, que desprecia la calidad y constriñe la manufactura nacional a una competencia desleal en precio y garantía de producto.
“Si vendemos calidad y seguridad no podemos jugar. Nosotros sabemos que el sol sale para todos, siempre y cuando haya calidad, siempre y cuando el piso esté parejo para los que producen acá y allá”, sentenció Conde.
El presente operativo: visión femenina en la gestión
De acuerdo con el Plan México, publicado por la presidencia de la República a principios de 2025, uno de los 13 puntos en los que el Estado se ha comprometido a tomar cartas en el asunto es fortalecer la producción nacional. El plan aspira a que 50% de la proveeduría y el consumo en sectores estratégicos sea mexicano.
“Pero para que ello se vuelta tangible en pesos y centavos, se necesita de voluntad política, empezando por refrescar la normativa en materia de incendio”, subrayó la directiva.
Asimismo, advierte que el gremio empresarial no debe quitar el dedo del renglón para mantener la calidad de la manufactura mexicana, por eso hace un llamado para que también las mujeres empresarias que conforman el rubro contra incendio participen en diversos consejos, creando alianzas, para que haya un mejor entendimiento de cómo solucionar las problemáticas que les aquejan. “El valor compartido de una empresa puede tener buenos resultados si actúa en solitario, pero si involucra a los grupos de interés puede llegar más lejos”.

Si bien es cierto que ahora la relación familiar ha cambiado con su ex esposo, quien es el director general de Extin-Flam, ambos han sabido mantener su relación profesional.
“Nos sentimos satisfechos al ver crecer a nuestros hijos, al ver crecer la compañía que ambos fundamos hace 33 años. Ambos reconocemos que este arduo trabajo se debe a nuestra determinación, a nuestra alianza, a nuestro compromiso como equipo para compaginar nuestros puestos de liderazgo y nuestras responsabilidades familiares. Por eso ahora que veo a más mujeres en áreas administrativas, operativas o directivas, en ámbitos técnicos, políticos o científicos, tomando decisiones, haciéndose cargo, tan gallardas, muchas de ellas gratamente preparadas, me siento feliz porque me identifico con ellas. Solo queda seguir adelante. Nosotras venimos a sumar, codo a codo, sea con ellas o con ellos”.
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