A partir de su experiencia, en contra incendio y el sector de la distribución HVAC, respectivamente, Frank Guzmán y Paty Guzmán reflexionan sobre la labor del contratista, la importancia de desarrollar un criterio normativo que defina responsabilidades, así como el valor de respetar los eslabones productivos de cada área

Por Ángel Martínez

Tomás decidió cursar la carrera de nutrición y asistencia deportiva. Desafortunadamente, terminó la carrera precisamente en tiempos de la pandemia por Covid-19. Ante el apremio de ver cómo se extendían las restricciones para reincorporarse a la “vida normal” fue convencido por su padre de ayudarlo en su trabajo: Constructora Ramve.

Tomás comenzó como cualquier colaborador: jaló cables, perforó paredes, encuerdo tuberías… pero también comenzó a sentir cierto gusto y habilidad por la instalación hidrosanitaria. Una bomba para un cárcamo, una remodelación de cuartos de baño en la colonia Roma… Poco a poco, Tomás fue dejando de lado las expectativas de la asesoría deportiva por las tuberías hidrosanitarias y los pozos de agua.


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Hoy en día, continúa colaborando con su padre y se ha vuelto prácticamente su mano derecha.

Historias como éstas se repiten muy a menudo en el sector de la construcción y sus diversas especialidades. ¿Está mal? Definitivamente no. La cuestión radica en los “vicios” que esta práctica puede seguir suscitando, ¿el principal? Que el contratista no dimensione cuál es su misión y su labor dentro de la cadena de la construcción.

Dependiendo de la especialidad en la que se haya trabajado previamente, decidir ser contratista en México puede ser “muy sencillo o muy complicado”. Pero no debería de ser así, para cualquier disciplina, ser contratista implicaría una decisión pensada y valorada, no sólo desde la práctica en campo, sino desde todas las responsabilidades que se adquieren al tomar esta decisión.

La legislación mexicana tampoco alumbra mucho al respecto. En lo que concierne a las obras públicas, la Ley De Obras Públicas Y Servicios Relacionados Con Las Mismas refiere que un contratista es aquel que presente “la documentación que acredite que cuenta con la capacidad técnica, material y humana para la realización del objeto del contrato y que, por ello, no requerirá de la contratación con terceros en un porcentaje mayor al señalado en el último párrafo del artículo 1 Bis” (más del 49% del total de la obra).

Asimismo, en el artículo 3, Inciso III, de dicha ley, se le exige al contratista: “[…] el diseño de la obra hasta la terminación total de su construcción, incluyéndose, cuando se requiera, investigaciones previas, estudios, diseños, elaboración del proyecto ejecutivo y proyectos de todo tipo; ejecución de la obra civil, considerando la producción, fabricación, traslado e instalación de elementos necesarios para la obra; equipamiento; bienes muebles; capacitación; pruebas e inicio de operación de la obra construida y la transferencia de tecnología”.

En algún sentido, la legislación mexicana da por sobreentendido el carácter formativo del contratista, sea el contratista general o de especialidades. Pero la realidad nacional parecería distar mucho de ello, sobre todo entendiendo que en cualquier proyecto, sea público o privado, convergen diversas disciplinas, cuyas puertas de acceso no siempre son las mismas.


El caso paradigmático del contratista en sistemas contra incendio

Contrastado con lo que sucede en Estados Unidos, el caso del contratista en sistemas contra incendio puede ser paradigmático para dimensionar cuán diferente puede ser tomar la decisión de ser un contratista.

En este sentido, el ingeniero Frank Guzmán Hernández, director de Ingeniería Global Mechanical, y actual presidente de la Asociación Mexicana de Rociadores Automáticos Contra Incendios (AMRACI), asegura que en Estados Unidos “ninguna persona está por encima del sistema”, lo cual quiere decir que el sistema –es decir, el Gobierno y las áreas pertinentes de la construcción– te obliga a comprobar en todo momento que estás capacitado no sólo técnicamente, sino también respecto a tu negocio.

“En Estados Unidos, te evalúan dos exámenes: uno técnico y otro de negocios, en este último ves temas de impuestos, de seguridad, de riesgos de trabajo, etcétera. Muchas personas en Estados Unidos no logran obtener su licencia como contratistas, no porque se no sean buenos instalando, o porque no conozcan la parte técnica; el problema es que no conocen la parte del negocio, eso es interesante. Aquí en México asumes que ese conocimiento debes de tenerlo”.

Como representante de una asociación que nació con contratistas, el ingeniero Guzmán sabe que una de las responsabilidades que tienen las asociaciones es desarrollar guías para fomentar los sistemas, ya que sólo así se puede generar una nueva cultura del contratista como una persona que entiende a cabalidad su negocio

Asentado en Mexicali, el contacto con el país vecino del norte le ha permitido comprender las diferencias que hay en esta especialidad. Similar a lo que sucede en otros rubros como el de instalaciones hidrosanitarias, el contratista en sistemas contra incendios en Estados Unidos no puede ejercer sin licencia, pero no sólo eso, también tiene que decidir cuál es su área de aplicación.

“En Estados Unidos tienes que definir cuál es tu campo de acción, si es residencial o comercial; si es de protección pasiva o activa. Generalmente, un contratista residencial no participa en una obra industrial y viceversa. Nosotros aquí somos más especialistas en la parte industrial. ¿Por qué? Porque en la zona industrial es donde realmente nos aplican las normatividades, no quiere decir que en las comerciales o en las residenciales no, pero ahí estamos todavía mucho más atrasados. Estamos en ese proceso de ir cambiando, y esa es la parte que realmente necesitamos para ver qué contratistas son fuertes en cada área”.

El actual presidente de la AMRACI hace hincapié en robustecer el sistema por un hecho fundamental, cuando se trata de instalaciones contra incendio no sólo se responde al contratista general o al encargado del desarrollo del proyecto e incluso al inversionista, sino que se tiene que responder también a otras instancias.

“En el caso de la protección contra incendio, nosotros sí tenemos un sinodal que nos va a examinar la obra, ya sea una compañía de seguros, un inspector, una autoridad competente, que pueden ser bomberos o la misma aseguradora, pero en el caso de los contratistas de otras disciplinas no hay una tercera parte que te pueda evaluar. En este caso, trabajar con normativas internacionales es lo que nos ha dado la oportunidad de poder homologar los trabajos aquí en México, por eso es tan importante tener presente las normativas vigentes”, resalta.

Otro fenómeno interesante que surge cuando se habla de las responsabilidades del contratista de especialidades en México es saber si éste debería enfocarse en una sola área de trabajo (contra incendio, hidrosanitario o HVAC), o bien, si se puede ser especialista en varias áreas.

“Hay mucho mercado para los contratistas de protección contra incendio, pero obviamente también tiene sus retos. Necesitamos gente mucho más capacitada, más especializada en las normatividades. Las normativas mexicanas están evolucionando en México y eso va a detonar un boom para el que se van a requerir mucho más contratistas y diseñadores de protección contra incendio”: Ing. Frank Guzmán Hernández, Director de Ingeniería Global Mechanical, y actual Presidente de la AMRACI

El ingeniero Guzmán opina: “Hay muchos contratistas que son buenos en varias disciplinas. Yo estoy a favor, pero como lo he venido mencionando, tienes que desarrollarte, tienes que capacitarte. Tienes que trabajar con empresas o personas que te ayuden a desarrollar esas capacidades. Volviendo al tema de Estados Unidos, un contratista allá está limitado a tres especialidades, al menos con licencia, porque hay la figura del handyman, ellos pueden hacer de todo, pero no tienen licencia de nada”.

”Y si eres contratista general, puedes tener todo un staff de especialistas y puedes hacer las instalaciones necesarias. Pero incluso como contratista general necesitas otros requisitos. Entonces aquí, específicamente en México, pienso que sí se pueden desarrollar varias disciplinas, nada más que necesitamos cambiar un poco la cultura”, exhorta.

Como representante de una asociación que nació con contratistas, el ingeniero Guzmán sabe que una de las responsabilidades que tienen las asociaciones es desarrollar esas guías para fomentar los sistemas, ya que sólo así se puede generar una nueva cultura del contratista como una persona que entiende a cabalidad su negocio.

“Se necesita mucha voluntad de todas las partes involucradas. Obviamente en Estados Unidos lo tienen porque el Gobierno es el que marca la pauta, y aun así tienen sus propios retos, porque el mercado de trabajos que se hacen sin licencia es un mercado preocupante, que tiene números de billones de dólares. Nosotros tendríamos que empezar con las bases, y las bases son que primero empecemos a desarrollar carreras técnicas y carreras profesionales en la materia”, reconoce.

Otra medida para comenzar a transformar la visión del contratista no sólo de contra incendio, sino en general, es la constante capacitación y la asistencia a foros de las diferentes industrias especializadas. En el caso de la AMRACI, destaca el ingeniero Guzmán, a lo largo de más de una década de esfuerzo, actúan bajo tres ejes principales: la mejora del marco normativo, la capacitación o el profesionalismo de la gente que está involucrada en la protección contra incendio y la concientización de la prevención de incendios desde la infancia.

“Nosotros vemos que hay mucho mercado para los contratistas de protección contra incendio, pero obviamente también tiene sus retos. Necesitamos gente mucho más capacitada, más especializada en las normatividades. Las normativas mexicanas están evolucionando en México y eso va a detonar un boom para el que se van a requerir mucho más contratistas y diseñadores de protección contra incendio. Entonces, es un tiempo adecuado para que la gente que está interesada en incursionar o incluso las que ya están, puedan crecer y estén a la par de lo querequerirá la construcción nacional”, reafirma.

Experta en contratistas HVAC: Paty Guzmán en Bravo Aire

Paty Guzmán ha estado en la gerencia de Ventas de Bravo Aire Acondicionado por más de dos décadas. Perteneciente al canal de distribución de soluciones para el sector HVAC, la interacción diaria con contratistas de esta industria le ha permitido comprender no sólo sus necesidades, sino los puntos de mejora tanto al interior, es decir, de la empresa hacia el cliente, como del contratista hacia el usuario final.

Con más de 3 mil contratistas registrados y alrededor de 1 mil 500 activos, parte fundamental de la salud de los negocios para ambos eslabones productivos es, en palabras de la representante de Bravo Aire, respetar el canal de ventas, incluso si esto significa eliminar la opción de venta directa para quienes no demuestre ser contratista en términos fiscales.

“Tengo gente que tiene más de 25 años conmigo. Todos, contratistas bien registrados.Porque no vendemos a público en general, particulares o a empresas. Mucha gente viene y dice, atendemos a constructoras y arquitectos… Ah, mi hija es arquitecta… Pero no podemos atenderlos. Tú me tienes que mostrar tu cédula fiscal donde estés dado de alta ante Hacienda como contratista en instalación de aires acondicionados o instalación eléctrica, sólo así te puedo dar de alta en el sistema, independientemente de la categoría en la que entres”, menciona.


Esta práctica, además de prevenir que la instalación sea hecha por un entendido de la materia, parte de una filosofía gremial mayor en la que se pretende ir eliminando vicios del pasado en el actuar de la cadena HVAC; por ejemplo, esa en la que el contratista, por querer generar algunos ahorros, pretendía saltarse la parte del distribuidor para llegar directamente al fabricante.

Con la responsabilidad fiscal vienen algunos beneficios, quizá mayores para el contratista. Bravo Aire y Paty Guzmán saben reconocer el esfuerzo de sus aliados, y a través de capacitaciones constantes y diversas cenas de reconocimiento continúan incentivado el profesionalismo del sector.

“El eslogan de nuestra empresa es convertir clientes en amigos. Queremos clientes para toda la vida. A los clientes siempre les hablamos con la verdad. Tenemos cursos para ellos, tenemos presentaciones; nos visitamos, ha sido vernos cara a cara. Ha sido con mucho cariño. Hago una cena en la que se juntan todos los contratistas y todos se ven como amigos, jamás como competencia; platican sus proyectos, se piden ayuda. Así es como ha funcionado Bravo Aire, así inició y así es como ha crecido”, celebra.

No obstante, la representante de la compañía con sede en Apodaca, Nuevo León, reconoce que un aspecto que sigue preocupando en el sector es la disparidad de precios, hecho que sigue siendo un factor de decisión importante para la adquisición de proyectos.

“Una queja muy constante por parte de los contratistas es que entre ellos no se respetan y lastiman mucho el mercado, malbaratando su mano de obra. Hay contratistas que se preparan bien, que tienen una infraestructura muy buena, pero no pueden con una mano de obra barata. Un nivel de precio justo, que paguen por esa instalación, sería lo ideal. Hay obras muy importantes que se cotizaron, y las pierden por el costo de la mano de obra, que el otro ya regaló”, advierte.

Una de las labores de Paty Guzmán al frente de la gerencia de Ventas en Bravo Aire ha sido abrir la oportunidad de integrarse a más mujeres en el sector. Actualmente, trabaja de la mano con 12 colaboradoras / ©Bravo Aire

Más allá de que sea parte de su trabajo diario, convivir con contratistas le ha dado muchas satisfacciones profesionales, desde el contratista que llegó por primera vez a cotizar sólo un par de aires acondicionados y en la actualidad cuenta ya con una flotilla de camionetas para sus proyectos, o el contratista al que sigue visitando en Acapulco porque sigue cerrando proyectos de millones de pesos.

“Yo creo que por eso causé fidelidad en mi trabajo. Hubo clientes que vinieron a tocar la puerta; negocios pequeños, que pasaron de un minisplit y un compresor a tener bodegas iguales a las mías. Hubo casos en los que les ayudé a cerrar la venta, pero siempre respetando el canal. Para mí ha sido una satisfacción tremenda ver crecer a toda esa gente. Así fue como muchos contratistas empezaron a crecer para formar sus infraestructuras. Está lleno de satisfacciones este negocio”, concluye.


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