INVESTIGACIÓN EDITORIAL 2026 Crisis de Talento Técnico en el Sector MEP: el desafío que está frenando el crecimiento de la industria. Ver Especial →

El ingeniero Juan Antonio Castro es el Presidente de la AMPCI para el periodo 2026-2028. En entrevista con Especificar, nos platica sobre el crecimiento de la asociación en estos más de 20 años; su visión sobre la capacitación, entendida como síntoma de evolución profesional en el mercado, y sobre todo, hacia dónde va el nuevo empresario de especialidades

Por Dulce Negrete y Ángel Martínez / Imágenes: cortesía AMPCI

En algún sentido, la historia de la Asociación Mexicana de Protección Contra Incendio (AMPCI) podría dividirse en dos partes. Hace 26 años, un grupo de ingenieros mexicanos decidió crear una asociación enfocada en mejorar y fortalecer a la industria contra incendios del país. Para ello, se unieron a otra gran institución como lo es la AMERIC, a fin de ofrecer cursos de capacitación en normativas internacionales, como la National Fire Protection Association (NFPA), normativas del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), del National Electrical Code (NEC), y del Instituto Mexicano del Edificio Inteligente (IMEI).

NFPA Capítulo México operó así por 20 años. En 2021, la organización retomó la identidad AMPCI como parte de una actualización del modelo internacional de capítulos y uso de marca.


» ‎Sigue el canal de Profesionales MEP Especificar en WhatsApp

En la actualidad, AMPCI mantiene colaboración con NFPA para acercar capacitación especializada y preparación técnica a profesionales interesados en sus códigos, normas y procesos de evaluación, conforme a los alcances autorizados.

Pero más allá del nombre, la misión sigue siendo la misma: crear sinergia con gobierno, industria y desarrolladores, para que tanto las normativas como las propias instalaciones estén en sincronía con los avances globales.

El ingeniero Castro ha participado activamente como conferencista nacional e internacional, impulsando la adopción de estándares internacionales, la transformación tecnológica, así como la profesionalización del sector. En imagen, el ingeniero en la firma de la toma de la Presidencia 2026-2028 junto a representantes de NFPA en México y asociadas de la AMPCI

El ingeniero Juan Antonio Castro es el presidente de la AMPCI para el periodo 2026-2028. En charla con Especificar, Castro manifiesta que el mercado de especialidades en México exige cualificaciones probadas, certificaciones reconocidas, por ello en AMPCI apuestan por la capacitación continua, incluida aquellas enfocadas en las habilidades blandas.

“Durante muchos años pensábamos que ser un excelente ingeniero era suficiente. La verdad es que el mejor calculista debe aprender temas de comunicación; saber llevar una propuesta de negociación con el cliente. Creo que la capacitación no solamente es un tema técnico, sino también sobre las habilidades blandas; eso es algo que estamos intentando fomentar en la asociación”, adelanta.

Especificar (E): ¿Cómo se maneja al interior la AMPCI y cuáles son los objetivos que se han planteado?

Juan Antonio Castro (JAC): Primero, nosotros lo que buscamos es acercar el conocimiento técnico de alto nivel a más profesionales, independientemente de que sean de nuestra asociación. Nuestro objetivo es que tanto consultores como contratistas, como cualquier otro ingeniero en el segmento de la protección contra incendio, tengan acceso a la misma calidad de capacitación.

Después, queremos fortalecer la vinculación con autoridades, con universidades, con cámaras empresariales y con organismos internacionales. Ese es también uno de los principales focos que tenemos. La seguridad contra incendio no puede avanzar, si cada quien trabaja por separado, esto es algo que tenemos muy claro.

Como tercero, queremos impulsar la adopción de normas y códigos reconocidos internacionalmente; que se puedan tropicalizar de acuerdo con la realidad mexicana. Queremos que en México haya mejores proyectos ejecutados.

Por otro lado, nosotros somos un punto de capacitación especializado y validado por parte de NFPA para dar sus normas en México, y de acercar a los ingenieros al examen de la NFPA en línea. También, nos importa mucho y fomentamos la vinculación con otras asociaciones, a través de networking entre usuarios finales, contratistas y general contractors. Estamos buscando un ecosistema completo en el cual todos podamos convivir y tengamos un punto de opinión y de acuerdo.

E: ¿Cuál es la historia empresarial por la que alguien llega a capacitarse con ustedes?

JAC: Muchos empresarios del sector comenzamos como técnicos independientes, llevando nuestras herramientas y atendiendo pequeños proyectos. A partir de ahí fuimos construyendo experiencia, estructura y especialización.

Eventualmente, llegamos a ciertos niveles de proyectos, quizá un proyecto residencial, en el que los niveles de seguridad que te piden son muy básicos: poner un detector de incendio o una alarma vecinal; por ejemplo.

Después de ahí ya empiezas a tener la confianza de ofrecer tus servicios; ahora a una farmacia, luego a una ferretera. Y resulta que esa ferretera, que ya es de una franquicia, tiene sus especificaciones.

En este punto tú ya tienes nociones muy vagas, y ya te empiezan a solicitar ciertas características y ciertos equipos. Es el mismo mercado el que te va acercando a las normativas que tienes que cumplir.

Si te apoyas de Internet, identificas que ya todo está escrito y que realmente las normativas extranjeras sí se tomaron el detenimiento de hacer un handbook de cómo hacer las cosas: ahí es cuando nosotros aparecemos.

AMERIC cuenta con socios que son integradores eléctricos, algunos de ellos se han ido especializando en integradores de protección contra incendio. Incluso ellos nos recomendaban. Fuimos la primera asociación en temas de contra incendio en México y logramos crear una sinergía productiva con ellos.

Así es como empezaron a llegar muchos de nuestros actuales miembros; ingenieros de muchos años en el sector de PCI en México.

También estar en exposiciones ha sido importante. Expo Fire y Expo Seguridad son dos ejemplos en los cuales ya se cuenta con espacios exclusivamente para incendio; espacios para hablar de casi todos los tipos de soluciones que se necesitan conocer en este mundo de la PCI.

E: ¿Qué tanto han modificado los cursos respecto a las demandas actuales?

JAC: Indiscutiblemente el mercado es lo que manda. Hace un par de años, se escuchaba que venía muy fuerte el Nearshoring. En ese momento, hubo una oferta de ciertas normativas por parte de algunas instituciones de capacitación en México.

Ahora, por ejemplo, creemos que el tema de los centros de datos es un punto importante y medular en el desarrollo empresarial. México está en el tercer lugar de data centers en América, y cada de estos espacios tiene un promedio de vida de 20 años, tiempo que nos permite a nosotros como industria darle mantenimiento y retrofits.

Para nosotros es muy importante saber toda la normativa que está alrededor. Ahí entran temas de extinción con agentes limpios, NFPA 750, Agua Nebulizada. También, por ejemplo, la NFPA 72, Detección de Alarma Contra Incendios.

Dependemos mucho de cómo se está moviendo el mercado mexicano o la necesidad de los proyectos para que nuestra propia membresía sea atractiva para el público en general.

Te puedo decir que NFPA 13, Rociadores Automáticos, es una de las certificaciones más populares y necesarias dentro de la AMPCI.

Más o menos cada tres o cuatro años es cuando se hacen actualizaciones del mercado, y es cuando va cambiando el enfoque, obviamente, también hacemos sondeos.

Cada vez hay más necesidades en proyectos federales, en donde vienen especificadas ciertas normativas internacionales. Incluso para asegurar la calidad, se piden ciertos candados o ciertas certificaciones, ahí es donde a nosotros nos permite poder tener ese tiempo para promover este tipo de cursos; los ponemos a disposición cuando sabemos que las licitaciones están a tope, para que cuando ya hayan tomado los cursos, y se hayan certificado, puedan licitar.

Esa es nuestra estrategia. Llevamos también pocos meses operando la AMPCI.

E: Antonio, ¿cuáles consideras que son las repercusiones de no tener mano de obra calificada?

JAC: Bueno, el retrabajo. El retrabajo para los dueños de empresas es mucho, se pierde muchísimo ahí; el tema de las primas de los seguros. Ahora hay empresas extranjeras que te piden certificaciones hasta de saber utilizar un rotomartillo, algo que en algún otro momento no lo hubiéramos pensado. Hay exigencias de trabajos en altura, para saber utilizar una plataforma de elevación, entre otras.

Por otro lado, tener gente capacitada también nos permite tener un tabulador real de las personas. Con las constancias de capacitación, bajas el riesgo de contratar a la persona incorrecta. Los costos son muy altos cuando tienes una persona que no está capacitada.

Ahora, como empresa, te obliga a retener al personal, porque si ya encontraste a la persona adecuada, lo siguiente es crear las condiciones necesarias para que esta persona capacitada quiera seguir formando parte de tu esquema.

E: ¿Consideras que tenemos la normativa correcta o está sobrecargada?

JAC: Yo diría que nuestra normativa no está sobrecargada. Creo que el tema con los códigos es que a veces están desarticulados. Hay reglamentos municipales, normas oficiales y las especificaciones de cada uno de los proyectos, que en ocasiones no están vinculados; es decir, cada quien está pidiendo algo y eso genera incertidumbre para los que hacemos proyectos, para los usuarios finales y también para las mismas autoridades.

Lo que sí necesitamos son normas lineales, que haya muy buena difusión de ellas y que sean entendidas. Porque una buena norma no salva la vida nada más porque exista, salva vidas porque alguien las conoce, porque alguien las aplica y después porque alguien verifica que realmente se cumplan.

E: ¿Cómo miden el éxito de sus capacitaciones?

JAC: Nosotros en AMPCI pedimos ciertas credenciales para poder entrar a una certificación, con el fin de que sea una buena experiencia.

Muchas veces, hay recién egresados, que lo primero que hacen es gastar mucho dinero en capacitaciones. Lo que nosotros recomendaríamos a estos jóvenes es que primero se acerquen a una empresa de este rubro; entiendan lo que les va gustando; y ahora sí, con la experiencia adquirida, consideren pagar un curso. Si bien no es un tema de prohibición, los cursos están enfocados en personas o en empresas que pagan sabiendo que habrá un retorno de inversión inmediato.

Por ese lado a nosotros nos deja mucha tranquilidad, y tenemos bien cubiertos los KPI´s de Satisfacción y Calidad.

E: ¿Consideras que el técnico o especialista debería tomar, además de los cursos técnicos algunos que desarrollen sus habilidades empresariales?

JAC: Realmente saber de temas hidráulicos no es suficiente. El ingeniero especialista en PCI tiene que tener capacidad de negociación; la industria necesita profesionales completos.

A muchos de nosotros, las ventas técnicas, hacerlas en términos técnicos, se nos da de forma más natural. Pero el mismo oficio te puede convertir en alguien quizá un poco hosco en otros aspectos.

Es importante ir desarrollando estas otras habilidades porque no siempre vas a estar trabajando en obra; habrá veces en las que quizá tengas que hablar de alguna manera comercial o que tengas que hablar de una solución en una mesa donde el usuario final no tiene ningún conocimiento de tuberías, ni de cables, ni de equipos, y tienes que hablar también en su lenguaje.

Nosotros en la asociación estamos programando charlas enfocadas a este crecimiento personal; comunicación asertiva, que también te ayuda mucho en el día a día de los proyectos con tu mismo equipo de trabajo.

También existe el tema legal, cuando dejas un antecedente, o si tienes que llevar una bitácora de actividades o leer los términos de cualquier contrato. Eso no te lo enseñan en la escuela, eso lo aprendes en el día a día, a veces incluso con malas experiencias. Al final de cuentas todo eso ayuda a que un profesional tenga mayor experiencia, tenga mayor crecimiento y que pueda proyectarlo también a su entorno.

Es necesario que hablemos esto como profesionales de instalaciones, para que un eléctrico, un mecánico, una persona de automatización, tenga la capacidad de expresarse y de negociar. Todo se convierte en beneficio para el proyecto y para la empresa.