
Tras 8 meses de trabajo, el International Code Council presenta una versión optimizada de su Código Internacional de la Edificación para Latinoamérica, un documento simplificado y de alta calidad que busca fortalecer las prácticas de seguridad contra incendios en la región
Por Dulce Negrete
En muchos países de América Latina, el reto no es la ausencia de normas, sino su complejidad, extensión y dificultad de implementación. Ante esta realidad, los códigos modelo se han convertido en herramientas clave para ordenar el entorno constructivo con criterios técnicos claros y aplicables.
En este escenario, el International Code Council (ICC) destaca como una de las organizaciones de mayor influencia a nivel internacional en el desarrollo de códigos de construcción, encabezados por su Código Internacional de la Edificación (IBC, por sus siglas en inglés), hoy considerado el referente normativo más citado a escala global.
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Actualmente el IBC es adoptado o tomado como base regulatoria en decenas de países, incluidos el ancho y largo de Estados Unidos, además de varias naciones del Caribe, Puerto Rico, así como la adopción en regiones de Medio Oriente, el sudeste asiático y África.
En entrevista con Especificar, el ingeniero Jaime Andrés Moncada, director de International Fire Safety Consulting (IFSC), y José Roig, director regional para Latinoamérica y el Caribe del ICC, explican que, ante la necesidad de contar con una herramienta más accesible para las autoridades y los actores del sector construcción, se impulsó el desarrollo de una versión abreviada del IBC en español. Tras varios meses de trabajo colaborativo con un equipo internacional, el resultado es un documento simplificado de aproximadamente 350 páginas, diseñado para facilitar su análisis, discusión y eventual adopción por las autoridades locales con competencia en la seguridad contra incendios.
“Los aspectos esenciales de seguridad contra incendios extraen los requisitos fundamentales del IBC y sus normas asociadas, los cuales han sido experimentados para promocionar una guía técnica concisa y accesible para legisladores, reguladores, diseñadores, funcionarios y encargados de hacer cumplir la ley”, señala Roig.

Por su parte, el ingeniero Moncada, quien ha sido el editor de este documento, explica que el IBC incluye todo lo que término debe tener un código constructivo, especialmente el tema de la seguridad contra incendios, porque proporcionando un marco integral basado en la ciencia para la seguridad estructural, la seguridad humana, medios de egreso, sistemas de protección contra incendio, acabados interiores, control de humos, materiales peligrosos y disposiciones para edificaciones de gran altura, además de otros muchos requisitos para abordar los riesgos asociados, en el entorno constructivo.
Cómo se utiliza y adopta el IBC
El IBC es un código modelo, adoptado mediante acción legislativa o regulatoria a nivel nacional, estatal, provincial o local. Una vez promulgado se convierte en el requisito mínimo para el cumplimiento obligatorio en la edificación dentro de la jurisdicción. Actualmente, el código se reconoce como referente para construcciones de alto desempeño en la gestión de riesgos.
“En este documento se hacen referencias para profundizar en el documento original —añade Roig—, pero básicamente nos basamos en el tipo de construcción, en el tamaño del edificio, en los elementos que son especiales para la protección contra incendio, la cual incluye la protección de los ocupantes del edificio, igual que quienes van a responder a la emergencia”.

Por eso es que este documento simplificado –que tanto Roig como Moncada presentan– reduce la complejidad del IBC y ofrece un punto de partida para la implantación de un código de seguridad contra incendios moderno y de alta calidad que apoye la toma de decisiones y fortalezca las prácticas de seguridad.
A la par, Moncada destaca que, como latinoamericanos, tendemos a mirar hacia el norte, “terminamos copiando la arquitectura de los países más potentes económicamente, como es el caso de los edificios de gran altura, centros comerciales, hospitales o aeropuertos, pues todos estos necesitan un documento que permita construir esa arquitectura en cualquier parte del mundo. En países como México, ocurre que los reglamentos de construcción, las normativas obligatorias e incluso la documentación complementaria tienen apartados de seguridad contra incendio de menos de 20 páginas que no llenan nuestras expectativas. Es una ensalada de palabras, de términos, de frases, de material sin contextualización, que no tiene ninguna coherencia”, apunta.
Asimismo, añade: “Como usuario final o representante del propietario, cuando te proponen una serie de protecciones con sistemas contra incendio, a veces sueles decir sí a todo, pero, a veces no es tan necesario. Hay mucho sobrediseño en nuestros países”. José Roig, por su parte, señala que muchas veces la protección se centra en la activa y se olvidan de la protección pasiva.
En Latinoamérica se usa el código de seguridad humana NFPA 101, que si bien, a juicio del ingeniero Moncada, es bueno, pero tiene visión de túnel, porque únicamente se centra en las personas.
“No es un código para la protección de la propiedad. Si por ejemplo buscas la protección de un almacén o una bodega, la NFPA no te da los criterios de cómo protegerla porque asume que ahí hay muy pocas personas y que la gente va a evacuar, si se quema la bodega. El IBC se preocupa también de la protección a la propiedad. El IBC te dice dónde, la NFPA te dice cómo”, resalta.
La seguridad contra incendios en el entorno constructivo es una responsabilidad multidisciplinaria y ningún código y organización opera de manera aislada. Muchos diseñadores y profesionales del sector en todo el mundo están familiarizados con las normas de NFPA, UL, el IBC y el Código Internacional de Incendios (IFC, por sus siglas en inglés).
El formato de los Aspectos Esenciales de Seguridad Contra Incendios permite que cada capítulo se dedique a un tema específico. (La Tabla 1 muestra cómo se divide este documento y muestra la interrelación de los requisitos de este documento con el IBC y el IFC).

La resistencia en Latinoamérica
“Por supuesto que sí, habrá barreras políticas, resistencias legislativas. La gente se abruma por la cantidad de tecnicismos, por el simbolismo que implica la regulación, culturalmente hablando, en países como los nuestros, donde se lee como un extenuante ir y venir de documentación, como una sobrerregulación que es, muchas veces, poco revisada. Pero es la razón por la que se hizo este documento simplificado del IBC, para empezar a tener de nuevo esta conversación, para llegar a un consenso”, explica el directivo regional del ICC para Latinoamérica y el Caribe.
En este mismo sentido, Moncada agrega que solemos pensar que somos especiales y únicos. “Reitero que este código simplificado, llamado Essential Fire Safety Provisions: Aspectos Esenciales de Seguridad Contra Incendios, está escrito para la gran industria y los grandes edificios de nuestras ciudades, porque los estamos copiando de países más desarrollados. Parte del trabajo que conseguimos en el documento fue eliminar esas cosas que ‘sean muy estadounidenses’, y dejamos lo más internacional, lo más esencial y necesario. Los incendios no saben de geografía, son un acto físico y químico que ocurren, y no tienen nada que ver con regionalismos o nacionalismos, tienen que ver con tecnología, y eso es lo que tenemos que explicar a una autoridad. Queremos que sea un hito. Que haya un código coherente”.
“Por ejemplo, en Las Islas Caimán, en Belice, no se necesita todo lo que tiene que ver con nieve –explica entre risas José Roig–. Entonces se quitó. Tenemos una flexibilidad para adaptar códigos internacionales, solo se necesita voluntad política, de acuerdo con sus asuntos locales, de acuerdo con el contexto y esa es la ventaja. De igual manera nos aseguraremos que el acceso digital al IBC simplificado sea expedito, profesional y a bajo costo. Además, daremos capacitaciones para comprenderlo”, promete.
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