
Con sólo tres sedes elegidas, México será coanfitrión de la Copa Mundial de Futbol 2026. Bajo el mandato de un organismo internacional que procura cada aspecto dentro y fuera de la cancha, la reflexión sobre los estadios mexicanos gira en torno a la evolución que deben seguir para ofrecer entretenimiento, comodidad y seguridad a niveles internacionales
Por Ángel Martínez
México se prepara para volver al escenario más exigente del futbol mundial: la organización de una Copa del Mundo. Más allá del espectáculo deportivo, el evento pone bajo escrutinio la capacidad de sus ciudades, su infraestructura y, particularmente, la calidad de sus estadios como espacios integrales de experiencia.
Los recintos deportivos hoy no son ya únicamente sitios donde se realizan partidos, sino plataformas donde convergen diseño, tecnología, sostenibilidad y modelos de negocio. En este contexto, las tres sedes mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— enfrentan un doble reto: cumplir con estándares internacionales y evolucionar hacia espacios que respondan a las nuevas expectativas del espectador.
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Como apunta la periodista y especialista en arquitectura Anatxu Zabalbescoa: “los estadios han dejado de ser simples parques con gradas para ser obras maestras del diseño y la funcionalidad”.
En el caso de México, estos cambios no son menores. Los esfuerzos públicos y privados asociados a la Copa Mundial han implicado inversiones estimadas en 225 mil millones de pesos entre desarrollo de infraestructura urbana y remodelaciones, según estimó en su momento la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.
Aunque cada uno de los estadios seleccionados responde a contextos urbanos y momentos históricos distintos, los tres comparten un objetivo común: adaptarse a un modelo internacional que exige eficiencia operativa, certificaciones ambientales y una experiencia homogénea para el espectador.

ESTADIO BANORTE
ELEMENTOS DESTACADOS:
• Certificación LEED V4.1 O+M, Platino, obtenida con 81 puntos en 2025
• Sistema híbrido de cancha:
- – Drenaje subterráneo
- + succión de agua
- + inyección de aire para control de humedad
- Rediseño del campo para evacuación rápida de agua pluvial
• Optimización energética integral para certificación LEED
- – Mejora de sistemas HVAC
- – Monitoreo en tiempo real del consumo energético

ESTADIO BBVA DE MONTERREY
ELEMENTOS DESTACADOS:
- Certificación LEED nivel Plata por Nueva Construcción, 2009
- Certificación LEED nivel Oro en Liderazgo y Energía, 2024
- Uso de agua reciclada para riego
- Sistemas inteligentes de consumo de agua potable
- Ventilación optimizada
- Materiales de baja emisión para espacios cerrados

ESTADIO AKRON DE GUADALAJARA
ELEMENTOS DESTACADOS:
SISTEMA DE DRENAJE AVANZADO:
- Tecnología tipo “Draintalent” con ventilación y extracción de humedad. Permite secado rápido incluso tras lluvias intensas
GESTIÓN INTEGRAL DEL AGUA:
- Reúso de agua para riego
- Sistema subterráneo hidráulico en cancha
- Humedal artificial para tratamiento de aguas residuales y pluviales
Estadios funcionales sí; entretenimiento, área de oportunidad
Si bien los estadios en México cumplen con los estándares básicos en términos de ingeniería y operación, la competencia internacional ha desplazado el enfoque hacia el terreno del entretenimiento. En ligas como la NFL o en los nuevos desarrollos europeos, el estadio es un destino en sí mismo, no sólo un lugar para ver un partido.
El actual presidente del Ilustre Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos de México (ICNIAM), Ing. Arq. Luis Manuel Ortiz Acosta, asegura que las normativas que rigen a la construcción, mantenimiento y operación de los estadios pueden ser consideradas adecuadas.
“Si nosotros evaluamos la salud de un estadio en términos de: seguridad, operación y confort. El estadio mexicano, visto así, sí cumple su función”, comenta. La normatividad local como el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal (hoy Ciudad de México) con sus Normas Técnicas Complementarias, así como el Manual de Diseño de Obras Civiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), son documentos que tienen el respaldo de buenos investigadores de talla internacional, agrega. Para el caso de la última, no es norma oficial jurídica, pero en la práctica es un manual que sirve de estándar.
“En términos de seguridad, me refiero a la seguridad estructural ante cargas estáticas y dinámicas ante un evento sísmico junto con la interacción de los usuarios. En términos de operación, nos referimos a las áreas de circulación peatonal, accesos, salidas de emergencia; especificaciones marcadas por protección civil. Todo esto está muy bien definido”, celebra.
Bajo los estándares actuales de la FIFA e incluso de países como Estados Unidos, en cambio, el estadio no es sólo un recinto deportivo: es una propuesta de entretenimiento.
Las áreas de oportunidad para la modernización de los estadios en México, considera el también arquitecto, no estaría en su funcionalidad, sino en lo que pueden ofrecer como generadores de experiencias: “Esa parte es la que la FIFA estandariza como parámetros internacionales. Ahí es donde vemos la experiencia del usuario: especificaciones en cuanto a diversas zonificaciones para vivir el partido como butacas, plateas, palcos y sus variaciones con diversos servicios para mejorar la experiencia, dentro y fuera del estadio. Ahí es donde existe un área de oportunidad y la diferencia más marcada entre los estadios mexicanos contra los de Estados Unidos”, comenta.
Por otro lado, el arquitecto Ortiz asegura que cualquier inmueble enfocado en grandes afluencias no puede perder de vista los tres principios básicos de la arquitectura: mantener sus estados de seguridad, utilidad y belleza (firmitas, utilitas y venustas) en perfecta armonía.

El Presidente del ICNIAM explica: “El usuario, en general, cuando entra a algún recinto va a disfrutar el evento, lo último que hace es fijarse en la seguridad estructural, la distribución de circulaciones o las instalaciones; estos son los héroes anónimos que no están a la vista, pero que garantizan que todo fluya en armonía. Si el usuario se da cuenta de la seguridad estructural, las circulaciones o algún tema de instalaciones, es porque algo no funcionó. El triunfo de la seguridad, operación y confort de los estadios y cualquier recinto se da cuando el usuario tiene una experiencia fluida y sin interrupciones”.
Si una persona va al estadio, accede sin problemas, compra alimentos, utiliza los servicios y se retira sin contratiempos, el recinto cumplió con su propósito y el usuario se lleva una buena experiencia.
“Los tres elementos, seguridad, utilidad y belleza, funcionaron de la manera perfecta. Pero si alguno de estos falla, la experiencia puede estar incompleta o incluso se puede arruinar. Por ejemplo, si para salir del estadio alguien tarda dos horas, entonces ya se genera un contraste”, resalta.

En este sentido, el Mundial 2026 evaluará, más allá de la capacidad instalada, la visión de futuro del país en materia de infraestructura pública y privada. La pregunta no es si los estadios mexicanos funcionan, sino si están preparados para competir en una industria donde la experiencia define el valor.
Silbatazo final
Más allá de los recintos y las amenidades, este Mundial representa una oportunidad para demostrar que cuando hay voluntad se pueden generar cambios trascendentales, opina el ingeniero especialista, bien sea en infraestructura, en movilidad o incluso en sustentabilidad. “Los mecanismos existen…”, señala Ortiz, y en esa afirmación se sintetiza el verdadero desafío: convertir la planeación en ejecución constante. Porque el legado del Mundial se medirá en la capacidad de sostener, mejorar y aprovechar estas infraestructuras en el largo plazo.

