
DE PASO
De profesión ingeniero hidráulico, especialista en Puentes y Calzadas, titulado nada más y nada menos que por la Universidad Politécnica de París en 1887, cuentan sus historiadores que en sus años de estudiante tuvo la oportunidad de intercambiar opiniones con intelectuales de la talla de Luis Pasteur.
De regreso a México a principios del siglo XX, Quevedo anticipó los daños ambientales que podría traer la industrialización moderna para México. Esto lo llevó a abocarse férreamente a la protección de los recursos naturales del país, sobre todo de los bosques. Por ejemplo, proyectó el Parque Viveros, en la alcaldía Coyoacán, no sólo en planos, sino incluso con la donación de una parte del terreno de 39 hectáreas que abarca actualmente.
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Entre sus logros destacan haber fundado el Servicio Forestal Mexicano, la creación de la primera hidroeléctrica del país; además, inició el proyecto educativo en materia ambiental con la Escuela Nacional Forestal; logró la promulgación de la Ley Forestal Mexicana, ya en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas.
Poco antes, hacia el final del Porfiriato, en su misión por equilibrar la vida moderna con el paisaje urbano de México, invitó al arquitecto estadounidense, Frederick Law Olmsted, reconocido por su trabajo con el Central Park de Nueva York, a participar en la creación de más de 30 parques urbanos para México.

Asimismo, se cree que fungió como asesor del proyecto de drenaje y desagüe para prevenir inundaciones en la capital del país, obra iniciada por el ingeniero Francisco de Garay, y que fue oficialmente inaugurada en 1900.
Quevedo fue un visionario en temas ambientales, sugiriendo incluso la importancia del aprovechamiento de los recursos naturales, como el agua de lluvia. Y también mencionó el daño que hacen algunas “partículas suspendidas” en el ambiente.
Miguel Ángel de Quevedo nació el 27 de septiembre de 1872 en Guadalajara, Jalisco. Murió en la ciudad de México en julio de 1946. Por sus acciones en vida, se le nombró póstumamente como el “Apóstol de árbol”.
¡Y sí, la estación y la simbología del árbol de la estación de la línea 2 del metro de la Ciudad de México son parte los homenajes que ha tenido el gobierno a su loable vocación!