
A menos de un mes de que la Cámara de Diputados vote el presupuesto 2027, México depende más que hace un año de las actividades que agravan la crisis climática. Así lo muestra el Índice de Finanzas Sostenibles 2026 (IFS 2026), elaborado por el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), que este año se presenta junto con su versión para las 32 entidades federativas (IFSS 2026).
En 2025, México obtuvo 132.6 mil millones de dólares del petróleo, el gas y la minería, es decir, 31.68% de todos sus ingresos públicos. Esa cantidad equivale, además, a 60% de lo que obtienen de estas actividades los 20 países juntos de la OCDE. Como al mismo tiempo bajó la parte del presupuesto dedicada a lo sostenible, México pasó de 1.3 a 1.1 puntos de 4 posibles, quedando en el penúltimo lugar de la región, tan sólo por encima de Trinidad y Tobago.
“Los datos muestran que hay margen para hacer las cosas de otra manera. Si el presupuesto 2027 empieza a reorientar parte de los recursos que hoy apoyan a los combustibles fósiles hacia la adaptación y la transición energética justa, México podrá llegar a la COP31 con avances concretos y no sólo con compromisos”, señaló Sandra Guzmán, fundadora y directora general de GFLAC.
Menos de la mitad del promedio de la región
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En 2025, por cada peso que México destinó a actividades sostenibles, gastó 16 en actividades contaminantes; es decir, 0.52% de su presupuesto público frente a 8.54%.
Además, ese 0.52% no llega ni a la mitad de lo que destinan en promedio los países de la región, que es 1.3%.
El proyecto de presupuesto 2027 sigue el mismo camino, pues de cada peso que el gobierno planea gastar, sólo 1.5 centavos se destinan a enfrentar el cambio climático, mientras que Pemex recibiría 4.2 veces esa cantidad, según el análisis que GFLAC presentó en septiembre.
Los estados tampoco avanzan
En conjunto, los gobiernos estatales obtuvieron MXN 135.1 mil millones de actividades contaminantes y MXN 26.8 mil millones de fuentes sostenibles, es decir, cinco pesos por cada peso sostenible, una proporción similar a la del año pasado. En el gasto, los estados destinaron 3.4 veces más a actividades contaminantes (MXN 113.6 mil millones) que a lo sostenible (33.3 mil millones).
“Los datos muestran que hay margen para hacer las cosas de otra manera. Si el presupuesto 2027 empieza a reorientar parte de los recursos que hoy apoyan a los combustibles fósiles hacia la adaptación y la transición energética justa, México podrá llegar a la COP31 con avances concretos y no sólo con compromisos”: Sandra Guzmán, fundadora y directora general de GFLAC
Además, este año ningún estado superó 2.2 puntos de 4, cuando el año pasado Zacatecas tenía 2.4 y Oaxaca 2.3. El estado de Zacatecas, que encabezaba la lista, tuvo la mayor caída, mientras que este año los mejores evaluados fueron Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Quintana Roo y Tlaxcala, con 2.2 puntos de 4, mientras que Chihuahua quedó al final, con 11.12% de sus ingresos provenientes de actividades contaminantes.
“Este no es sólo un tema federal, porque ningún gobierno estatal alcanza un nivel alto de finanzas sostenibles. Sin embargo, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, Quintana Roo y Tlaxcala encabezan la clasificación, e Hidalgo además redujo su gasto en actividades contaminantes. Lo mismo hicieron Sinaloa y Michoacán, lo que demuestra que el presupuesto sí puede cambiar de un año a otro”, añadió Guzmán.
Lo que propone GFLAC
GFLAC propone a la Cámara de Diputados lo siguiente, antes de aprobar el presupuesto 2027:
- Que el dinero etiquetado para el cambio climático se use de verdad en acciones que ayuden al clima, y que se pueda seguir a dónde va
- Que se reoriente gradualmente al menos 8% de los subsidios a la producción de combustibles fósiles y se destine a prepararse ante los impactos del clima y a una transición energética justa (según un estudio de GFLAC, eso podría liberar alrededor de 2,178 millones de dólares)
- Mejorar la asignación y la reasignación del gasto, como mejorar la transparencia presupuestal, tanto del Anexo 16 del PEF, como de las partidas sectoriales para tomar mejores decisiones.
A los gobiernos estatales:
- Que desarrollen más fuentes de ingresos sostenibles y tomen en cuenta el clima al planear su presupuesto
- Que identifiquen con claridad cuánto gastan en actividades sostenibles y cuánto en actividades contaminantes, para mejorar la reasignación de recursos
- Mejorar la transparencia presupuestaria