Por Ivonn Ochoa

En teoría, las instalaciones de Gas LP están reguladas, verificadas y dictaminadas. En la práctica, muchas operan durante años sin volver a evaluarse. Cuando el cumplimiento no tiene seguimiento ni consecuencias, deja de ser una obligación y se vuelve, gradualmente, una opción.


» ‎Sigue el canal de Profesionales MEP Especificar en WhatsApp

El Gas LP es uno de los combustibles más usados en México, presente en instalaciones residenciales, comerciales e industriales. Esto vuelve su cumplimiento técnico un elemento crítico de seguridad.

Según la COFECE, en 2018 existían más de 1 mil plantas de distribución y más de 3 mil 100 estaciones de servicio. La IEA señala que el sector residencial concentra históricamente el 62.5% de la demanda nacional.

Esta magnitud importa: no hablamos solo de tanques o tuberías, sino de un sistema que impacta la operación diaria de hogares, industrias y servicios. Por ello, la pregunta no es si hay reglas, sino cómo se mantienen vigentes después del día uno.

México cuenta con un marco regulatorio robusto: normas, verificaciones y actores acreditados con criterios técnicos claros. El sistema está diseñado para generar condiciones seguras en toda la cadena, desde el almacenamiento hasta el uso final.

Sin embargo, la solidez estructural no siempre se traduce en seguridad operativa. Las instalaciones se dictaminan en un momento específico, pero evolucionan: se modifican, se amplían o se intervienen sin regresar al mismo nivel de revisión.

Aquí surge una diferencia clave. En Gas Natural, la lógica suele ser: sin validación, no hay operación. En Gas LP, el dictamen no siempre condiciona el suministro ni garantiza la permanencia de las condiciones verificadas. No es que uno sea más seguro que otro; los mecanismos para sostener el cumplimiento son distintos, y ahí se abre una brecha relevante.


La normativa contempla mantenimiento y verificaciones posteriores, reconociendo que la seguridad depende de la condición real del sistema en el tiempo. No obstante, no siempre existe una estructura que garantice su ejecución sistemática ni que condicione la continuidad de la operación.

El resultado es un vacío operativo: el cumplimiento está definido, pero su seguimiento carece de responsable claro. En la práctica, depende menos de la norma y más de quién esté dispuesto a exigirla.

Reducir el problema a la verificación sería simplificarlo. El usuario suele ver la instalación como un requisito inicial, no como un sistema que requiere gestión continua. Las autoridades enfrentan limitaciones para supervisar todas las instalaciones; diseñadores e instaladores operan bajo presión de costo y tiempo; y las unidades de verificación trabajan en entornos donde sostener el criterio técnico no siempre es lo más sencillo.

Cuando uno de estos elementos falla, el sistema se debilita. Cuando fallan varios, el cumplimiento deja de ser estructura y se vuelve coincidencia.

Si se busca que el cumplimiento deje de ser circunstancial, debe replantearse cómo se sostiene en el tiempo. El dictamen no puede ser el final del proceso, sino el inicio.

Se requiere integrar el cumplimiento a la operación cotidiana: mantenimiento con criterio técnico, mayor conciencia del riesgo en usuarios y mecanismos que no dependan únicamente de la voluntad. Sobre todo, que cada actor asuma su responsabilidad más allá de lo mínimo exigido.

En sistemas como el Gas LP, la seguridad no depende de que el cumplimiento exista, sino de que haya mecanismos —y responsables— que lo sostengan. Depende de lo que ocurre después de firmar el dictamen. Ahí es donde la autoridad técnica se convierte en responsabilidad: sostener el criterio, aun cuando el sistema no lo haga.

Porque cuando nadie exige el cumplimiento, alguien decide ignorarlo.


Ivonn Ochoa

Ivonn Ochoa Corrales es ingeniera mecánica especializada en sistemas de protección contra incendio y proyectos de instalaciones mecánicas. Cuenta con certificación NICET Nivel III en Water-Based Systems Layout y formación en Plumbing System Design por la UCLA. Actualmente se desempeña como Directora de Ingeniería en Baja Design Engineering y Global Mechanical Group, liderando equipos de ingeniería y el desarrollo de talento en proyectos de distintas tipologías en México y Estados Unidos.

 


¡Descarga la nueva edición del Manual del Perfecto Contratista!