La rápida expansión global de la inteligencia artificial (IA) impulsará un incremento de 129 % en la demanda de agua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA hacia el año 2050, de acuerdo con una nueva investigación realizada por Xylem (NYSE: XYL) y Global Water Intelligence (GWI).

El estudio, titulado Watering the New Economy: Managing the Impacts of the AI Revolution (Regando la nueva economía: cómo gestionar los impactos de la revolución de la IA), ofrece la evaluación más completa hasta la fecha sobre cómo la IA está transformando el uso global del agua. Asimismo, destaca soluciones prácticas para atender esta demanda al tiempo que se fortalece la seguridad hídrica de las comunidades.

Se prevé que el gasto en IA se acerque a los 2 billones de dólares en 2026, lo que acelerará el desarrollo de infraestructura a nivel mundial. Para mediados de siglo, se estima que esta expansión agregará 30 billones de litros de demanda anual de agua, impulsada principalmente por el aumento en la generación de energía (aproximadamente 54 % del incremento), la fabricación de semiconductores (alrededor de 42 %) y la expansión de centros de datos (cerca de 4 %).


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De manera crucial, el informe concluye que este aumento en la demanda no tiene por qué traducirse en competencia entre la industria y las comunidades. Actualmente, los sistemas de agua a nivel mundial tratan aproximadamente 320 billones de litros de aguas residuales al año y pierden cerca de 100 billones de litros debido a infraestructura obsoleta. Estos volúmenes, si se recuperan mediante inversiones estratégicas, podrían compensar de forma significativa el crecimiento proyectado del uso de agua por parte de la IA y reducir la presión sobre las fuentes de agua dulce.

Se prevé que el gasto en IA se acerque a los 2 billones de dólares en 2026, lo que acelerará el desarrollo de infraestructura a nivel mundial. Para mediados de siglo, se estima que esta expansión agregará 30 billones de litros de demanda anual de agua, impulsada principalmente por el aumento en la generación de energía (aproximadamente 54 % del incremento), la fabricación de semiconductores (alrededor de 42 %) y la expansión de centros de datos (cerca de 4 %).

El estudio hace un llamado a una “transición hídrica” coordinada, centrada en el reúso del agua, la infraestructura digital y las alianzas intersectoriales, para garantizar que el agua sea una base resiliente para el crecimiento económico y no una limitante para la innovación.

“La IA está generando nuevas presiones sobre los suministros de agua, pero muchas de las herramientas necesarias para enfrentar este reto ya existen”, señaló Matthew Pine, presidente y director general de Xylem.

“Las tecnologías avanzadas de tratamiento, por ejemplo, nos permiten reciclar el agua en lugar de desperdiciarla. Los sistemas digitales ayudan a gestionar mejor el suministro en tiempo real, reduciendo las pérdidas por fugas. Es momento de impulsar una transición hídrica basada en inversiones estratégicas y en la colaboración entre la industria, los organismos operadores y los gobiernos, para asegurar que los sistemas de agua respalden tanto el crecimiento como la resiliencia de las comunidades”.

El análisis también subraya el aumento del riesgo geográfico. Cerca de 40 % de los centros de datos existentes ya se ubican en regiones con alto estrés hídrico, y se espera que el crecimiento futuro se concentre en cuencas con restricciones similares. Esto resalta la necesidad de soluciones locales, a nivel de cuenca, incluso cuando las mejoras de eficiencia a escala global generen margen para el crecimiento.

“Nuestras proyecciones analizan el uso de agua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, desde la fabricación de chips y la operación de centros de datos, hasta la demanda indirecta asociada a la generación de energía, y evalúan cómo las decisiones tecnológicas influyen en la demanda futura”, explicó Christopher Gasson, director general de Global Water Intelligence.

“Los principales puntos de presión se presentan en la manufactura de semiconductores y en los centros de datos de rápido crecimiento en Estados Unidos, Asia Oriental y Asia Meridional. En estas regiones, la ampliación del reúso de aguas residuales, la reducción de fugas y la inversión focalizada en infraestructura pueden compensar por completo el crecimiento futuro”.

El informe señala ejemplos tempranos de cómo la colaboración puede generar beneficios compartidos. En México, por ejemplo, organismos operadores de Ciudad de México y Monterrey trabajaron junto con Amazon y Xylem en la modernización inteligente de tuberías para reducir fugas. Un sistema de sensores y analítica avanzada permitirá ahorrar más de 1,300 millones de litros de agua al año y mejorar la confiabilidad del suministro para los habitantes.


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