Por Juan Carlos Flores Merino

Una de las máximas que he escuchado a lo largo de mi carrera profesional es que es mejor ser líder que jefe. Al principio me la creí, pero con los años me surgió la pregunta, “¿Entonces, por qué las empresas contratan jefes?”.

Entendemos por “jefe” a cualquier persona que está a cargo (de ahí viene el significado de la palabra) de un área, grande o pequeña, ya sea Supervisor, Gerente, Director o Presidente. 

Las áreas de acción de un jefe se pueden resumir de la siguiente manera:​

  1. Son responsables de los resultados de sus áreas (predefinidos mediante objetivos y metas) 
  2. Administran recursos y desempeño de la gente asignada (es necesario aclarar que no administran a la gente, porque las personas no son cosas, sino lo que ellas hacen)
  3. Ordenan. Esto es que pone orden y dan órdenes para que las cosas se hagan 
  4. Se rigen bajo procesos, políticas, procedimientos y reglas, buscando ver que se cumplan
  5. Evalúan los resultados mediante métodos específicos y recompensan cuando así se haya pactado
  6. El título de jefe se lo otorga la empresa en donde desempeña su trabajo. Su fuerza es la autoridad explícita que le da el poder jerárquico. Por lo que, recibir el título de jefe no asegura que se haga porque cuenta con lo requerido para serlo

En el caso de los líderes, son aquellas personas que están inmersos en asuntos de personas que buscan lograr objetivos en común. El significado de la palabra “líder” tiene que ver con el latín litis (pleito, disputa o proceso). Curiosamente, el líder es el que está en el medio de un “conflicto” y busca de manera activa el llegar a un buen resultado, quitando todo aquello que es nocivo. Yo resumiría lo más importante a considerar sobre los líderes a continuación:

  1. Convencen a los involucrados de hacer lo que se requiere
  2. Buscan la satisfacción de la gente (no la felicidad), asegurando que las cosas se hagan como se hayan acordado
  3. Inspiran a la gente, logrando el ánimo y la energía necesaria para que las cosas funcionen
  4. Influyen en las personas mediante la conversación y el uso del lenguaje (verbal y no verbal)
  5. Modelan los comportamientos requeridos que demuestran la congruencia entre su dicho y su hacer 
  6. Acompañan a las personas en el camino del objetivo, desde el momento de la partida hasta la llegada al final, se haya o no conseguido lo esperado
  7. A diferencia del jefe, los líderes son nombrado por la gente. Su fuerza es la autoridad moral. El líder se hace no nace (quizá el carisma es la parte que se asocia a lo innato, pero generalmente al practicar lo que hacen los líderes, puede parecer que la persona es carismática)

Para una empresa, organización o grupo social, se requiere que la persona nombrada como jefe esté capacitada y sea apta para desarrollar ese rol y que, además, pueda hacerlo con todas las características de un líder. En resumen, se requiere que esa persona cumpla ambos requisitos. El ser jefe es un rol y el ser líder es un perfil de personalidad que se demuestra con comportamientos específicos.

Y ahora bien, me podrán preguntar, ¿y qué significa el “Nanager” y qué tiene que ver con todo lo anterior?

En mi camino profesional como empleado, consultor, coach y facilitador de espacios de aprendizaje, he visto y podido definir a un personaje que busca cumplir con ambas características de jefe y líder, pero de una forma poco efectiva para los fines organizativos.

El nombre de “Nanager” no es de mi invención. De hecho, mi hija me platicó de un anuncio en donde se buscaba a un “Nanager” que se hiciera cargo de la casa y los niños. Me gustó el concepto porque define bien lo que tenía yo en mente.

¿Qué es un “Nanager”?

Es una persona que va de la “gernecia” (un gerente o jefe que puede dominar muchas de las características de un jefe efectivo, pero que lo hace bajo sus propios intereses) al “liderasco” (se preocupa por la gente a tal grado que se mete en su vida laboral y personal, definiendo en muchas ocasiones su carrera profesional de acuerdo con su punto de vista).

En el mismo sentido que he definido los puntos relevantes de jefe y líder, a continuación defino los más relevante del “Nanager”:

  1. Es un jefe que busca el bien de su gente, desde su muy personal punto de vista de qué les conviene
  2. Suele utilizar el “Micromanagerismo”1 para ver a detalle que todo en su área se haga como le gusta 
  3. Administra gente, justamente como si fueran objetos de su propiedad, inclusive en cuestiones más allá de lo profesional
  4. Se hace cargo de todo(s), porque al igual que un padre celoso, busca el “bien” de sus hijos 
  5. Responde a las necesidades de sus “colaboradorhijos” tratando de cumplirles sus necesidades en la medida de lo posible, sin ver su potencial sino su fragilidad
  6. Es omnipotente y omnipresente: decide, protege, procura, califica, apapacha, reprime
  7. Paradójicamente, acaba siendo controlado por sus subalternos, porque a la larga, esta relación codependiente enseña a los controlados cómo ejercer ese control a la inversa

¿Por qué un “Nanager” busca serlo?

Desde mi punto de vista, puede deberse a una persona con perfil paternalista con tintes de salvador de almas, inseguridad, falta de confianza y recursos personales, que lo han llevado a tomar su poder jerárquico para ejercer presión sobre la gente que le reporta, pero con un noble fin que es cuidar de esas personas. 

Adicionalmente, me parece que pudiera haber una dosis de miedo, que hace que la reacción natural sea la defensa. Quizá el buscar ser indispensable provoca una relación agresivo-pasivo, en donde los pasivos llegan a asumir su personaje para sobrevivir en el medio y de alguna manera tener el control que tiene un desprotegido frente a la figura paterna.

Una última consideración de los porqués tiene que ver con la cultura organizacional en donde el “Nanager” se desenvuelve. Hay empresas u organizaciones que tienen políticas y procesos en extremos controladores, que llegan a provocar que la gente, para continuar en esos sistemas, se tengan que convertir en “Nanagers” (o “colaboradorhijos”). Podríamos preguntar si el “Nanager” nace o se hace, y la respuesta podría ser que ambas opciones son factibles.

¿Qué puede provocar tener un “Nanager”?

Hay personas a las que seguramente les acomodaría un ambiente con un jefe “Nanager”, sin embrago, a la larga no le resulta benéfico a ninguna de las partes. Las razones, a continuación:

  1. Este tipo de gerenciamiento provoca microresultados. Si tu empresa u organización quiere trascender, seguramente no lo hará
  2. El control excesivo provoca desgaste para todos los involucrados, tanto físico, mental y emocional
  3. Al no delegar, el “Nanager” se convierte en un embudo para todo lo que se requiera ser liberado; burocracia en su más alto nivel
  4. La iniciativa tiende a cero. La gente se vuelve pasiva, a veces no por gusto sino por necesidad
  5. Como la gente deja de tener confianza en sus jefes, se genera un ambiente de frustración, resentimiento, enojo, decaimiento, desolación y tienen uno que andar evitando pisar ánimos cada día de trabajo
  6. Como las fortalezas de la gente no son aprovechadas, todos los que permanezcan en este sistema se estancan. Y sabemos que lo que se estanca se echa a perder
  7. La empresa, organización o gobierno que se mueve en un mundo de “Nanagers”, como en el cuento de la rana en el caldero,2 genera un ámbito de excesiva comodidad (“para qué hago algo si al final me van a decir que no y seguiré ganando lo mismo”) con el consecuente riesgo alto de que la obsolescencia será el sello final del sistema. Si es empresa u organización, saldrá del mercado con pérdidas. Si es gobierno, se tendrán resultados como los hemos visto en diferentes países muy cercanos

Y tú, ¿qué tan “Nanager” eres?


Referencias 

1. El Micromanagement o microgestión es una forma de administración al más minucioso detalle, en donde los jefes ejercen un control excesivo sobre su gente, dejando de lado lo importante para poner atención en lo más insignificante.
2. “La rana en el caldero” es un cuento que refiere a una rana que cae en un caldero que estaba comenzando a calentarse en la estufa. La rana pensó que era una poza natural y que le vino muy bien aprovecharla. Conforme el tiempo avanzaba, la temperatura iba subiendo y la rana lo disfrutaba mucho porque la temperatura era agradable y ella se iba relajando cada vez más. Pasó el tiempo y la temperatura subió tanto que la rana ya no pudo salir debido al alto relajamiento de su cuerpo. Al final, la sopa del día fue caldo de rana.​

Juan Carlos Flores Merino

Juan Carlos Flores Merino es Socio-director de Acctúa. ​
Contacto:  [email protected]