Por Dulce Negrete

Hoy en día, prácticamente en toda Latinoamérica se puede tener acceso a cualquier tipo de rociador automático contra incendio que se comercializa en los mercados de Asia, Oceanía y Europa. Tan sólo en Estados Unidos habitan los más grandes y antiguos fabricantes como Johnson Controls, que adquirió los derechos de las patentes de Grinnell desde 1850. Otros, como Globe Fire Sprinkler Corporation, los fabrica desde 1914; o  Reliable Automatic Sprinkler Co., Inc., que opera igual que The Viking Group., desde 1920. E incluso, Victaulic Corporation, los comercializa desde 1997.

Luis Bidegain Greising, ingeniero y consultor de sistemas contra incendio, conocido en el gremio de la prevención gracias a su amplio entendimiento teórico-práctico en el manejo de normas de talla internacional, como la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego (NFPA, por sus siglas en inglés), el Código Internacional de la Edificación (IBC, por sus siglas en inglés), o el Consejo Internacional de Códigos (ICC, por sus siglas en inglés), entre otras, comenta que todas las empresas fabricantes de rociadores poseen una amplia variedad basada en la tecnología; sin embargo, todos comparten un estándar mínimo de elementos: el Factor K, la sensibilidad térmica, el rango de temperatura, la orientación, las características de distribución del agua, así como las condiciones de servicios especiales.

Para Especificar, Bidegain señala que “un rociador se define según su capacidad de controlar o extinguir un incendio, es decir, su sensibilidad térmica, la cual puede ser para uno o un conjunto de ellos. La medida de dicha sensibilidad es el Índice de Tiempo de Respuesta (RTI, por sus siglas en inglés). A la par, cuenta con un patrón de descarga, un rango de temperatura, orientación de la instalación, más las características de la distribución del agua (tasa de aplicación y humedecimiento de muros). Por último, considera las condiciones de servicio especiales”.

La NFPA 13, edición 2019, y el estándar NMX-S066-SCFI-2015, definen un rociador automático como “un dispositivo de control o supresión de incendios que funciona automáticamente cuando su elemento activado por el calor se calienta hasta alcanzar su certificación térmica, lo cual da paso a la descarga de un elemento incombustible sobre un área específica”.

Por su parte, el ingeniero advierte que: “un rociador funciona con un elemento activado por calor, está hecho de un bulbo de vidrio o un eslabón de metal fusible que se activa y descarga agua cuando se calienta a una temperatura designada. Los rociadores suelen someterse a pruebas de certificación y son probados y listados para usos específicos, por ello es necesario apegarse a las especificaciones de dichos listados”.

Cuatro elementos esenciales para identificarlos

Un rociador forma parte de un sistema formado por tuberías, uniones, soportes, válvulas, dispositivos de alarma de flujo, bandas y un suministro. Por regla general, un rociador funciona gracias a las válvulas o cabezas rociadoras (sprinklers) que, al detectar una temperatura preestablecida, se abren para que el agente extintor, en este caso el agua se desplace por el entramado de tuberías previamente diseñadas y designadas, hasta llegar a las válvulas, donde sale en forma de chorro.

En este sentido, hay cuatro elementos esenciales que distinguen a los rociadores, según el espacio que vayan a proteger. 

1. Patrón de descarga. Respecto al patrón de descarga, el consultor de origen uruguayo, y quien radica actualmente en Nuevo León, México, desde hace más de 20 años, define que cuando un rociador se activa, libera un tapón y el agua se mueve mediante un orificio a cierto flujo y presión, luego choca con el deflector, este último determina el patrón de descarga, el cual se puede dividir en rociadores pulverizadores estándar, rociadores de cobertura extendida y rociadores de estilo antiguo.

Respecto a los segundos (de cobertura extendida), el especialista refiere que usualmente están pensados para reducir costos, debido a que requieren menos rociadores en el área a proteger; no obstante, necesitan un suministro de agua con una presión mayor para descargarse (estos equipos también tienen diferentes orientaciones y tipos de respuesta). En contraste, los rociadores de estilo antiguo se dividen en una instalación: la mitad se orienta hacia arriba y la otra mitad hacia abajo, y generalmente se colocan en posición colgante o vertical (ver figura 1).


2. Orientación en la instalación. Aspirar al buen funcionamiento de los rociadores es elemental en el proceso de diseño e instalación de los sistemas de protección contra incendios, acota el ingeniero Bidegain, ya que en todo momento deben tenerse las normas cerca para asegurarse de que los rociadores se instalen según la orientación definida. Existen diferentes tipos de orientaciones, a continuación señalaremos las establecidas en la NFPA 13 y en el estándar NMX 066:

  • Rociador empotrado (Recessed sprinkler). Rociador en el que la totalidad o parte del cuerpo, excepto la rosca del vástago, está montado dentro de una carcasa empotrada.
  • Rociador montado al ras (Flush sprinkler). La totalidad o una parte del cuerpo, incluyendo la rosca del vástago, está encima del plano inferior del cielorraso. 
  • Rociador colgante (Colgante sprinkler). Comúnmente, diseñado de manera que el chorro de agua se dirija hacia abajo contra el deflector. 
  • Rociador de muro lateral (Sidewall sprinkler). Posee deflectores especiales diseñados para descargar la mayor cantidad de agua lejos del muro adyacente. Un patrón similar al cuarto de esfera con una pequeña porción de descarga dirigida hacia el muro situado detrás del rociador.
  • Rociador montante (Upright sprinkler). Instalable para que la pulverización del agua se dirija hacia arriba contra el deflector. 
  • Rociador oculto. Empotrado con placa cubierta (ver imágenes). 

3. Tipos de rociadores para almacenes. Como se mencionó, en los rociadores automáticos, su reacción está determinada por su RTI, método común para medir su sensibilidad térmica en condiciones de pruebas estandarizadas. No obstante, “los rociadores pueden estar compuestos de diversos elementos térmicos, proclives a activarse según la temperatura”, aclara Bidegain.

Los rociadores abiertos (open sprinkler) se utilizan en un sistema de diluvio, esto es, que no son activados por elementos térmicos individuales, su suministro de agua es retenido por una válvula de diluvio que se abre automáticamente (normalmente esto ocurre gracias a la activación de un sistema de detección de calor). Este conjunto está diseñado para entregar una gran cantidad de agua sobre un área, por ello es frecuente en incendios de alto riesgo o de rápida propagación.

Los rociadores de almacenamiento normalmente son instalados para controlar un incendio, así, mientras aplican agua, evitan que aquél crezca, permitiendo que los ocupantes puedan evacuar el edificio y los bomberos o primeros respondientes en seguridad lleguen a la conflagración. Es importante recordar que en los almacenes, los rociadores poseen una leyenda que expresa si son para controlar o para suprimir un incendio.

Dentro de los rociadores para almacenes, el proyectista y especialista en sistemas contra incendio señala que hat Modos de Control o de Respuesta, los cuales tienen diferentes propósitos. A continuación, mencionamos tres: 

  • Modo de Control de Área de Densidad. Es un tipo de rociador pulverizador, previsto para proveer control de incendios en aplicaciones de almacenamiento donde se empleen criterios de densidad o área de diseño descritos en la norma NFPA 13. 
  • Modo de Control para Aplicaciones Específicas (CMSA). Es un tipo de rociador pulverizador que sólo controla el incendio, suele producir gotas de agua grandes para incendios de alto desafío.
  • Modo de Respuesta Rápida de Supresión Temprana (ESFR). Utilizable en almacenes diseñados para suprimir incendios en estanterías. Se aplica suficiente agua al combustible en llamas durante las primeras fases del incendio para penetrar en la columna de fuego en desarrollo hasta conseguir la extinción. Un rociador sin ESFR con un elemento de respuesta rápida no está diseñado para suprimir incendios, por lo que debe considerarse la relación entre sensibilidad térmica, densidad real entregada y densidad real requerida. 

El ingeniero y consultor reafirma que los rociadores definidos como de respuesta rápida tienen un elemento térmico como un RTI de 50 metros-segundos ½ o menos, mientras que los rociadores definidos como de respuesta estándar tienen  un elemento térmico con un RTI de 80 metros-segundos ½ y más.

Otros tipos de rociadores son los de nivel intermedio, los cuales contienen protectores integrales para procurar su funcionamiento, es decir, se colocan en las estanterías y se protegerán de la descarga de agua de rociadores superiores.

4. Rociadores especiales o institucionales. Los rociadores institucionales están creados para evitar que las personas se dañen o dañen a otros con el elemento o sus partes. Los rociadores resistentes a la corrosión utilizan recubrimientos o placas especiales en una atmósfera expuesta u hostil. 

En el caso de los rociadores secos (dry dprinkler), se utilizan para que un sistema de tubería húmeda pueda servir a un área que está sujeta a congelamiento, retienen el agua en un espacio que puede mantenerse por encima del punto de congelación. 

El ingeniero Bidegain resalta que los rociadores operados eléctricamente se basan en algoritmos de detección de calor y humo para señalar la ubicación precisa del incendio, de esta manera se abre la cantidad precisa de rociadores para el control del siniestro.

Los rociadores operados eléctricamente se basan en algoritmos de detección de calor y humo para señalar la ubicación precisa del incendio

Asimismo, concluye que si bien como ingeniero contra incendios es importante conocer todos los elementos que conforman su quehacer, dado que las normas y códigos están basados en organismos internacionales, en Latinoamérica hay algunos rociadores que no son utilizables o que tienen menor demanda, como los residenciales, debido a que las construcciones son incombustibles o de muy baja combustibilidad, al mismo tiempo que los reglamentos locales tampoco los exigen.