La instalación de un sistema de almacenamiento de agua mediante tecnología AquaCell 400 resolvió los desafíos técnicos y logísticos de un complejo comercial de lujo en Los Cabos, Baja California Sur

Por Redacción / Imágenes: cortesía Amanco Wavin

En el corazón de Los Cabos, Baja California Sur, se desarrolló un complejo comercial de lujo que significó un reto arquitectónico y logístico para la firma desarrolladora SOMA. Uno de los elementos clave del proyecto fue la instalación de un sistema de almacenamiento de agua de 33.5 metros cúbicos para abastecer las fuentes decorativas del recinto. La solución debía ser rápida, eficiente y compatible con el ritmo acelerado de construcción, sin interferir con las ingenierías existentes ni comprometer la seguridad de la obra.

Ante este desafío, la empresa contratista SAI propuso la implementación de la tecnología AquaCell 400, un sistema modular enterrado de polipropileno, envuelto en una solución tri-capa hermética, compuesta por geomembrana de HDPE y geotextil no tejido. Esta propuesta no solo cumplió con los requisitos técnicos del proyecto, sino que superó las expectativas en cuanto a tiempos de ejecución, resistencia estructural y aprovechamiento del espacio.


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La instalación del sistema se completó en apenas tres días, lo que permitió continuar con la colocación del acabado final del piso sin demoras. Gracias a su diseño prefabricado y uniones tipo machihembrado, el ensamble fue ágil y seguro, evitando la necesidad de estructuras de concreto que habrían prolongado la obra hasta diez veces más. Además, el sistema se ubicó bajo una zona verde y un paso peatonal, lo que permitió recuperar espacios útiles dentro del proyecto sin dejar el agua expuesta, evitando problemas como evaporación, fauna nociva o riesgos de accidentes.


El funcionamiento del sistema es sencillo y eficiente. El agua de las fuentes se conduce mediante tuberías hacia cajas derivadoras que orientan el flujo hacia el tanque AquaCell 400. Cuando se requiere, el agua almacenada puede bombearse nuevamente hacia las fuentes, prolongando su ciclo de uso y reduciendo el desperdicio. Esta capacidad de retención prolongada es una de las grandes ventajas del sistema, ya que al estar enterrado y sellado, evita pérdidas por evaporación y mantiene la calidad del agua por más tiempo.

Para el cliente final, SOMA, la solución fue perfecta. “Quedamos fascinados con lo integral que puede ser el sistema para los proyectos, lo cual lo vuelve una tecnología aplicable en múltiples desarrollos”, señalan.

La atención personalizada durante el diseño, venta, armado e instalación también fue un factor decisivo en la elección de esta tecnología. Aunque se consideró inicialmente una cisterna de concreto, los tiempos de ejecución y las complicaciones constructivas asociadas hicieron que AquaCell 400 fuera la opción más viable y eficiente.

Gracias al diseño
prefabricado y uniones tipo
machihembrado de AquaCell 400,
el ensamble fue ágil y seguro,
evitando la necesidad de estructuras
de concreto que habrían
prolongado la obra hasta
10 veces más.

En total, participaron cuatro instaladores en el proceso, demostrando que con un equipo reducido y una tecnología adecuada, es posible lograr resultados sobresalientes. El sistema requiere mantenimiento semestral, principalmente mediante inspección y limpieza con camión tipo vactor, lo que garantiza su funcionamiento óptimo a largo plazo.

Este proyecto en Los Cabos ejemplifica cómo la innovación en tecnologías de almacenamiento de agua puede transformar la manera en que se diseñan y ejecutan obras de gran escala. AquaCell 400 no solo resolvió un problema técnico complejo, sino que lo hizo con eficiencia, seguridad y sostenibilidad, marcando un precedente para futuras construcciones en México.


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