
México avanza con paso firme hacia un modelo de construcción y administración de edificios comerciales más sustentable. Las regulaciones en materia de eficiencia energética no se limitan a imponer requisitos técnicos, representan un cambio estructural que redefine la manera en que los inmuebles consumen electricidad, agua y combustibles, y que los coloca como actores clave en la lucha contra el cambio climático.
Los edificios comerciales, que abarcan desde oficinas corporativas y hospitales hasta hoteles y centros comerciales, concentran una parte relevante del consumo de recursos en el país. Según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), este sector es responsable de alrededor del 25% de la energía eléctrica consumida en México, 5% del agua, 20% de las emisiones de CO₂ y 20% de los desechos generados.
Este panorama convierte al sector en una pieza crítica no solo para la eficiencia operativa, sino para impulsar la sustentabilidad. La climatización, ventilación y enfriamiento (HVAC), que representan una fracción significativa de la demanda energética de los edificios, se vuelven un punto estratégico para reducir consumos y emisiones sin comprometer el confort de los ocupantes.
Normativas de eficiencia energética, motor de sustentabilidad
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El avance de las normativas mexicanas de eficiencia energética se convierte en una palanca fundamental de transformación. Regulaciones como la NOM-008-ENER-2011, aplicable a vivienda y edificios habitacionales, y la NOM-020-ENER-2011, enfocada en la envolvente térmica de edificios no residenciales como oficinas, hospitales, escuelas, centros comerciales y hoteles, han sentado las bases para construcciones que demanden menos energía desde su diseño arquitectónico.
Más recientemente, se han desarrollado disposiciones específicas para equipos HVAC, como la NOM-023-ENER-2018, que regula los sistemas de aire acondicionado tipo dividido; la NOM-026-ENER-2015, que establece parámetros para equipos de mayor capacidad mediante los indicadores EER y COP; y la NOM-035-ENER-2025, que introduce el REEI (EER Integrado ponderado por carga parcial) bajo la metodología AHRI 340/360, y cuya entrada en vigor está prevista para febrero de 2026.
Estas normas reflejan una transición hacia mediciones más precisas y modernas de eficiencia, alineadas con estándares internacionales y orientadas a reducir el impacto ambiental del sector. Todas ellas buscan que el confort y la funcionalidad vayan de la mano con una reducción tangible de emisiones y consumos.
De acuerdo con el Consejo Americano para una Economía con Eficiencia Energética (ACEEE), México ocupa actualmente la posición 14 de 25 países en el Marcador Internacional de Eficiencia Energética. Aunque refleja avances notables, este dato evidencia también un margen amplio para acelerar la transición hacia edificios más verdes.
De grandes consumidores a protagonistas de la descarbonización
Los edificios comerciales pueden ser protagonistas en la descarbonización, en línea con los compromisos del país en el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ello, la adopción de normativas de eficiencia energética en edificios debe verse no como una barrera, sino como una oportunidad estratégica para alinear la infraestructura con un modelo bajo en carbono y ambientalmente responsable. Cada edificio que reduce sus consumos optimiza sus sistemas HVAC o emplea refrigerantes de bajo PCG contribuye directamente a la mitigación del cambio climático.

Para Fernando Campos, especialista en Energía de Trane México, “los estándares energéticos funcionan como un puente entre la regulación y la acción climática, acelerando la transición hacia un modelo en el que la innovación tecnológica, la eficiencia de recursos y la responsabilidad ambiental sean los pilares de un desarrollo competitivo”.
Campos señala que la clave para cumplir las normas de eficiencia energética en México está en adoptar un enfoque integral que considere tanto el desempeño de los sistemas HVAC como la administración general del consumo de energía.
“Esto implica tanto reemplazar equipos obsoletos como evaluar la operación de los sistemas existentes, identificar oportunidades de optimización y priorizar tecnologías que ofrezcan un mayor rendimiento con menor consumo de energía”, agrega. El especialista en Energía de Trane enfatiza que “el uso de tecnologías más eficientes permite reducir el gasto energético sin comprometer el confort o la funcionalidad del edificio”.
Sistemas capaces de ajustar automáticamente la climatización según la ocupación y las condiciones ambientales pueden reducir el consumo energético, mientras que un mantenimiento preventivo constante garantiza que los equipos funcionen siempre en condiciones óptimas.
Las normativas de eficiencia energética están redefiniendo el diseño y la operación de los edificios comerciales en México, no solo desde la perspectiva técnica o económica, sino como una estrategia esencial de sustentabilidad. La transformación hacia inmuebles más verdes y responsables implica un cambio cultural en la forma de concebir la infraestructura, en el que cada decisión tecnológica tiene un impacto directo en el planeta.
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