
La infraestructura hidráulica de cualquier edificio es propensa a fugas. Por ello, es importante entender qué factores influyen en cómo y por qué ocurren
Por Redacción
La mayoría de los problemas de fugas de agua en edificios (aquellas que se originan dentro del edificio, no desde fuentes externas) provienen de la infraestructura de suministro y drenaje de agua: tuberías, válvulas, accesorios y conexiones.
La buena noticia es que la mayoría de las fallas son relativamente predecibles. La mala noticia es que suelen comenzar en lugares difíciles de ver y monitorear con tecnologías tradicionales de detección de fugas.
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No obstante, dentro de la propia infraestructura hidráulica, existen elementos o partes de dicha infraestructura que son más propensas a presentar fugas. Conocer cómo fallan y qué factores influyen en que eso ocurre brinda información para predecirlas y evitar daños o afectaciones en la operación del lugar.
Juntas y arandelas
Las juntas y las arandelas son los elementos más comunes donde pueden evitarse fugas en la infraestructura hidráulica. Su función es crear un sello hermético entre dos partes, lo que permite una presión uniforme y una superficie lisa para ajustar tuercas y tornillos.
Son comunes en grifos, duchas y desagües de cocinas o baños. El material más usado es caucho sintético, aunque también se emplean silicona o compuestos plásticos. En zonas de alta temperatura o presión, se utilizan juntas de fibra o metal, como en los calentadores de agua.
¿Cómo fallan?
Todas las juntas fallan con el tiempo. Esto se debe a que el caucho se vuelve quebradizo y se agrieta Su vida útil depende de diversos factores:
- Calidad del material
- Frecuencia de uso
- Composición química del agua
- Presión del agua
- Cambios de temperatura
- Calidad de la instalación
- Vibraciones del agua o del edificio
Pese a ser uno de los principales elementos donde se presentan fugas de agua, las juntas suelen pasarse por alto, especialmente si están en zonas de difícil acceso. Esto representa un riesgo importante, sobre todo en tuberías de alta presión o volumen, donde una falla puede causar inundaciones graves.

Plomería de agua caliente
Los calentadores de agua tienen una vida útil promedio de 8 a 12 años. Su principal limitación es la corrosión: los minerales y la acidez del agua deterioran el acero del tanque, provocando óxido y fallas.
Para prevenirlo, muchos calentadores tienen un ánodo de sacrificio, una varilla metálica que atrae los minerales. Sin embargo, estos ánodos duran solo unos tres años y requieren vaciar el tanque para inspeccionarlos.
Además, cualquier parte del sistema que caliente o transporte agua caliente sufre fatiga térmica. Si bien esto se puede mitigar manteniendo temperaturas constantes, con el tiempo las tuberías y los calentadores desarrollan grietas y fugas.
¿Por qué se pasan por alto las fugas en sistemas de agua caliente?

Las tuberías de agua caliente suelen estar ocultas detrás de los muros, lo que dificulta su inspección. Esto representa un riesgo adicional para propietarios y equipos de mantenimiento.
Tuberías, válvulas y conexiones
Predecir la vida útil de las tuberías es complicado. Aunque todas se degradan, su duración depende de varios factores:
- Material de las tuberías
- Composición química del agua
- Diseño del sistema hidráulico
Las tuberías presentan un promedio de vida útil, de acuerdo con el material del que están fabricadas:
Cobre: 50–70 años. Tiende a presentar pequeñas fugas con el tiempo
Latón: 80–100 años. Menos común hoy por el uso previo de plomo
Acero galvanizado: 80–100 años. El recubrimiento de zinc se deteriora y aparece óxido
Hierro fundido: 80–100 años. Similar al acero galvanizado, común en edificios antiguos
PVC y polímeros similares: 50–100 años. Aún no hay consenso claro por su uso relativamente reciente
El agua dura (alta en minerales) acelera el deterioro, especialmente en tuberías metálicas. Los minerales se acumulan en válvulas y conexiones, reduciendo el flujo y provocando atascos o presión excesiva.
Los sistemas complejos con muchas conexiones son más propensos a fugas, ya que cada unión representa un punto vulnerable.

Sistemas HVAC
Los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés) pueden tener fugas por varias razones.
Una causa común es la obstrucción del drenaje de condensado del aire acondicionado. Esta línea, usualmente de PVC o metal, permite que el agua de los serpentines se drene.
En edificios grandes o con sistemas críticos (como supermercados), este sistema incluye bombas, válvulas y tanques de recolección. Si se obstruye o falla una bomba, el agua se acumula y se desborda mientras el sistema está en funcionamiento.

Otra causa común de fugas de agua es el congelamiento de los serpentines del evaporador. Esto puede ocurrir cuando los filtros de aire están obstruidos o debido a fugas de refrigerante, siendo esta última una preocupación mucho más grave. En cualquiera de los dos casos, la humedad se acumula alrededor de las unidades de manejo de aire, lo que provoca una fuga de agua.
Aunque las inspecciones y el mantenimiento manual regular son la mejor forma de prevenir fugas en los sistemas HVAC, muchas veces no son prácticas, debido a que estos sistemas están instalados en lugares ocultos o de difícil acceso y a la falta de personal capacitado para realizar las inspecciones. Además, las inspecciones manuales no son infalibles, por lo que los accidentes pueden ocurrir.
Las fugas en sistemas HVAC suelen detectarse solo cuando ya hay una fuga significativa en curso, muchas veces en etapa de inundación. Cuando esto sucede, es crucial actuar rápidamente, ya que estos sistemas pueden expulsar grandes volúmenes de agua en muy poco tiempo.

La detección temprana de fugas es fundamental
Las fugas en la infraestructura hidráulica de edificios comerciales e industriales pueden ser difíciles de localizar, especialmente porque las causas principales suelen estar ocultas detrás de paredes u otras zonas de difícil acceso.
Con el conocimiento de que las fugas de agua ocurrirán —y sabiendo dónde es más probable que ocurran— los operadores de edificios están en una excelente posición para implementar una solución de detección de fugas que proteja el edificio contra daños y tiempos de inactividad.
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