INVESTIGACIÓN EDITORIAL 2026 Crisis de Talento Técnico en el Sector MEP: el desafío que está frenando el crecimiento de la industria. Ver Especial →

La continuidad del negocio enfrenta una nueva etapa de presión operativa a partir de riesgos que antes se analizaban por separado —ciberseguridad, salud ocupacional, clima extremo, cadena de suministro e infraestructura crítica— y que hoy convergen en interrupciones capaces de detener operaciones, elevar costos y afectar la atención a clientes.

De acuerdo con el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, los eventos climáticos extremos se colocan como el principal riesgo global en el horizonte de 10 años, mientras que la mitad de los 10 principales riesgos de largo plazo son de naturaleza ambiental. Esta tendencia obliga a las organizaciones a incorporar variables climáticas dentro de sus estrategias de continuidad, no sólo como factores de sostenibilidad, sino como detonadores directos de disrupción operativa.

“Los riesgos humanos y físicos han superado a los tecnológicos en varios escenarios de continuidad, lo que obliga a replantear las prioridades de las organizaciones. La resiliencia ya no depende únicamente de proteger sistemas digitales; también exige cuidar al personal, asegurar instalaciones, anticipar emergencias y fortalecer cadenas de suministro”, afirmó Leonardo García, instructor especialista en British Standards Institution (BSI).


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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 2 mil 410 millones de trabajadores —alrededor de 70% de la fuerza laboral mundial— están expuestos cada año al calor excesivo, con millones de lesiones no fatales y miles de muertes atribuibles a estas condiciones. Para sectores como manufactura, construcción, energía, logística y alimentos, el calor extremo es ya un riesgo operativo porque reduce productividad, incrementa incidentes de seguridad y puede obligar a modificar turnos, procesos o condiciones de trabajo.

A esta presión se suma la escasez de agua, por ejemplo, Reuters reportó en 2025 que, pese a lluvias superiores al promedio en algunas semanas, buena parte del suministro nacional continuaba en déficit, de acuerdo con datos de CONAGUA. 

En el norte del país, el World Economic Forum ha señalado que el crecimiento manufacturero y energético enfrenta restricciones estructurales por disponibilidad hídrica. Para las empresas, esto implica revisar planes de continuidad, proveedores críticos, consumo operativo y escenarios de interrupción asociados a recursos físicos.

Y la dimensión digital también se ha integrado al mismo mapa de riesgo. El Allianz Risk Barometer 2026 ubica los ciberincidentes como el principal riesgo empresarial global, al tiempo que los problemas de interrupción de negocio y cadena de suministro continúan entre las principales preocupaciones. El mismo análisis advierte que sólo 3% de los encuestados considera que sus cadenas de suministro son “muy resilientes”, una señal de vulnerabilidad frente a choques climáticos, geopolíticos, logísticos o tecnológicos.

El Allianz Risk Barometer 2026 ubica los ciberincidentes como el principal riesgo empresarial global, al tiempo que los problemas de interrupción de negocio y cadena de suministro continúan entre las principales preocupaciones

ENISA, la agencia de ciberseguridad de la Unión Europea, reportó en su Threat Landscape 2025 que las amenazas contra tecnología operativa representan 18.2% de las categorías identificadas, reflejando la exposición creciente de sistemas industriales y críticos conforme se conectan con entornos digitales. Cuando una organización no integra seguridad de la información con continuidad operativa, el impacto de un incidente puede extenderse de los sistemas a la producción, la logística y el servicio al cliente.

Niminizar el impacto 

Por todo lo anterior, la integración de estándares resulta clave para responder a este entorno- La ISO incorporó desde 2024 consideraciones de cambio climático en normas de sistemas de gestión, reforzando la necesidad de evaluar estos factores dentro del contexto organizacional. En paralelo, la articulación entre ISO 22301 e ISO/IEC 27001 permite vincular continuidad del negocio y seguridad de la información para identificar procesos críticos, reducir tiempos de recuperación y mejorar la coordinación ante incidentes.

“Un programa de continuidad efectivo debe mirar la operación completa: personas, instalaciones, tecnología, proveedores, información y entorno físico”, agrega Leonardo García. “Las organizaciones que integran estos elementos pueden responder con mayor rapidez, priorizar recursos y disminuir el impacto de las interrupciones”, explicó el representante de BSI en México.

 


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