
El fenómeno del nearshoring comienza a reflejarse cada vez con mayor claridad en el sector de la construcción en México. La relocalización de empresas y la expansión de cadenas productivas hacia el país están impulsando el desarrollo de parques industriales, infraestructura y distintos tipos de proyectos inmobiliarios vinculados a esta nueva dinámica económica.
Tan solo en 2023, la inversión extranjera directa alcanzó 36 mil millones de dólares, una de las cifras más altas registradas en el país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía. Parte de ese capital comienza a traducirse en nuevos proyectos inmobiliarios e industriales en distintas regiones del país, particularmente en el norte y el Bajío.
Este dinamismo también se refleja en el peso que tiene la construcción dentro de la economía. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el sector aporta cerca de 8% del Producto Interno Bruto nacional, lo que lo mantiene como uno de los principales motores de la actividad económica.
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Pero más allá del volumen de obra, el nuevo ciclo de inversión también está elevando las exigencias en la planeación y el desarrollo de los proyectos. La presión por reducir tiempos de construcción, coordinar múltiples especialidades técnicas y evitar ajustes durante la obra está llevando a despachos de arquitectura e ingeniería a replantear la manera en que se diseñan y desarrollan los proyectos.
En este contexto, la digitalización del diseño comienza a ganar mayor presencia dentro del sector. Metodologías como Building Information Modeling (BIM) permiten desarrollar modelos digitales que integran arquitectura, estructura e instalaciones en un mismo entorno de trabajo, facilitando la coordinación entre las distintas disciplinas que participan en un proyecto.
En este contexto, herramientas como Archicad, el software BIM desarrollado por Graphisoft, se han incorporado a los procesos de diseño arquitectónico. A través de un modelo digital del proyecto que integra arquitectura, estructura e instalaciones, los equipos pueden revisar el edificio de forma integral antes de que inicie la construcción.

“Hoy los proyectos requieren una coordinación mucho más precisa entre disciplinas desde las primeras etapas del diseño. Utilizar la metodología BIM permite anticipar interferencias y mejorar la colaboración entre arquitectos, ingenieros y desarrolladores antes de que el proyecto llegue a obra”, señaló Patricio Zapata, gerente de éxito de clientes para Graphisoft Latinoamérica.
Para arquitectos y equipos de ingeniería, este tipo de herramientas permite visualizar el edificio de manera integral, detectar posibles ajustes en etapas tempranas y mejorar la comunicación entre quienes participan en el proyecto. En un contexto marcado por el crecimiento de nuevas inversiones industriales, desarrollos inmobiliarios y proyectos de infraestructura, la capacidad de coordinar mejor el diseño se vuelve cada vez más relevante para el sector.
Por ello, la digitalización del diseño y el uso de metodologías como BIM comienzan a integrarse con mayor frecuencia en los procesos de planeación y desarrollo de proyectos, acompañando la transformación que atraviesa actualmente la industria de la construcción en México.
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