
Las malas prácticas adquiridas por hábito o ejercidas sin crear conciencia de ellas para dejar de repetirlas podrían estar mermando la salud empresarial de técnicos instaladores y contratistas. Y en una industria de la Construcción, cuyas áreas de especialidad crecen a un ritmo de demanda del 25% por año, seguir cotizando por “impulso”, tarde o temprano acabará por poner en riesgo la rentabilidad de la empresa.
Bajo esta premisa se llevó a cabo la presentación del Manual del Perfecto Contratista 2026, Los errores más costosos entre contratistas. Durante el tercer día de actividades de AHR Expo México, Christopher García, editor en Jefe de Especificar, presentó algunos de los resultados que dieron pie al desarrollo de la tercera edición del Manual.
Englobados en cinco factores de riesgo, el editor en Jefe explicó que algunos técnicos instaladores que trabajan por cuenta propia, así como contratistas que cuentan ya con personal, suelen actuar sin estructura, con cierto impulso y en algunos casos en contra de la misma salud financiera de la empresa, “con tal de no perder el proyecto”.
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“Las empresas estamos acostumbrados a improvisar, no hay una estructura. Apagamos fuegos y premiamos al que los apaga más rápido. Ese es uno de los problemas que tenemos que resolver”, señaló.
Además de “Carecer de Estructura” (factor 3), las personas que se dedican a la instalación o mantenimiento de áreas especializadas, conocidas también como áreas electromecánicas y de plomería (MEP, por sus siglas en inglés), suelen depende del dueño para actuar (factor 1), no tienen control en sus procesos internos (factor 2), no cuentan ni estimulan a técnicos capacitados y comprometidos con la empresa (factor 4), o bien, cotizan proyectos en función de cómo cotiza la competencia; es decir, sacrificando o castigando el precio (factor 5).
Todos estos “errores”, aclaró, son en realidad malos hábitos que se han hecho costumbre porque respondían a un modelo de negocio y de actuar en el que, a razón del especialista, improvisar era la norma.
“Hasta hace poco era fácil ir resolviendo sobre la marcha. Muchas de las empresas nacieron así. Actualmente, los mercados nos está exigiendo más calidad, confiabilidad, coherencia; mejor prospección, mejor instalación, tiempos adecuados; todo eso que antes se pasaba por alto y que hoy ya no pueden ser ignorado o dejado en segundo plano”, indicó.

En este sentido, Los errores más costosos entre contratistas es una guía de aplicación recurrente que ayuda a detectar el riesgo en el que puede estar incurriendo algún técnico o contratista, detectar el nivel que tiene y la manera en la que puede corregirlo.
“En este manual hemos recopilado 50 errores. Todos son hábitos, acciones que hacemos sin darnos cuenta de que están dañando la rentabilidad de nuestro negocio. Decisiones que tomamos por prisa, por falta de planeación, por improvisación, y los hemos clasificado en tres niveles de impacto sobre las empresas: nivel crítico, nivel silencioso, y los errores que pueden quebrar las empresas”, refirió.
García Vega destacó el sentido práctico que tiene el Manual del perfecto contratista 2026, diseñado con una clasificación ágil, que invita, primero, a detectar los errores o malos hábitos, para después poner manos a la obra, corregirlos y asegurarse de que no vuelvan a pasar. “Porque sólo saberlo no hace la diferencia. Lo importante es empezar a cambiarlo: un error a la vez”, aconsejó.
Finalmente, el editor en Jefe de Especificar invitó a cuestionar las decisiones que se toman a nivel empresarial: “Siempre es hay que cuestionar lo que sabemos. Y lo que aprendemos también. No todo lo que aprendemos directamente es correcto; hay que cuestionarlo, si no se vuelve muy caro a largo plazo”.
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